jueves, 9 de abril de 2009

Viernes Santo

Por Con No hay comentarios:
Las siete palabras, por Revista Vida Religiosa
En Cuaresma muchas comunidades recurren a la meditación de determinados textos y episodios evangélicos, entre ellos las Siete Palabras. Aprovechamos este año uno de los comentarios de Don Pedro para prepararnos al Misterio Pascual. Lo acompañamos de ilustraciones de su hermano y amigo Maximino Cerezo Barredo.

1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen

Sabiendo o no sabiendo lo que hacemos, sabemos que nos amas, porque ya hemos visto tus maneras en los ojos y en la boca de tu Hijo Jesús. Ya no eres más para nosotros el Dios terrible. ¡Sabemos que eres Amor! Sabemos que no sabes castigar... Tú eres un Dios vencido en la ternura. Tú esperas siempre, Padre, y acoges y restauras la vida hasta de los asesinos de tu Hijo (que somos todos nosotros). ¡Perdónalos! ¡Perdónanos! Atiende este pedido de tu Hijo en la cruz, prueba mayor de tu amor de Padre. ¡Y acógenos, oh Padre, oh Madre, oh cuna, oh casa de cuantos retornamos buscando tu abrazo!

2. En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso

Tu corazón sin puertas, siempre abierto, ¡qué fácil es robarte el Paraíso! Bandidos todos nosotros, depredadores del Cosmos y de la Vida, sólo podemos salvarnos asaltándote, Cristo, en nuestro ‘hoy’ diario esa Misericordia que chorrea en tu sangre... Tu blando silbo de Buen Pastor nos llama. Tu corazón reclama, impaciente, a todos los marginados, a todos los prohibidos. Tú nos conoces bien, y nos consientes, hermano de cruz y cómplice de sueños, compañero de todos los caminos, ¡Tú eres el Camino y la Llegada!

3. ¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!

Por causa de ese Hombre, el más totalmente humano, ¡tú eres la bendita entre todas las mujeres! Madre de todas las madres, dulce Madre nuestra, ¡por causa de ese Hijo, hermano de todos! ¡Hagamos casa, pues, oh Madre! ¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones! A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne, destrozada en la cruz, Hostia del mundo. Cansados o perdidos, necesitamos, Madre, tu agasajo, sombra clara de Dios en toda cruz humana, divina canción de cuna en todo humano sueño. Queremos ser discípulos amados, ¡oh Maestra del Evangelio! Queremos ser herederos de Jesús, oh Madre, ¡vida de la Vida! En ese cambio de hijos, tú sabes bien, María, que nos ganas a todos y no pierdes el Hijo ya de vuelta a su Padre, para esperarnos con la Casa pronta.

4. Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?


Todos nuestros pecados se hacen hematoma en tu Carne, oh Verbo. Todos nuestros rictus te deforman el Rostro. En tu soledad se refugian todas las soledades de la Historia Humana... En tu grito vencido (¡misteriosa victoria!) detonan, oh Jesús, todos nuestros gritos ahogados, todas nuestras blasfemias... -Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué nos abandonas en la duda, en el miedo, en la impotencia? ¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas delante de la injusticia, en Rio o en Colombia, en África, en el mundo, ante los tribunales o en los bancos...? ¿No te importan los hijos que engendraste? ¿No te importa tu Nombre? Es la hora de las tinieblas, del silencio del Padre, para su Hijo. Es la hora de la fe, oscura y desnuda, del silencio de Dios, para todos nosotros...

5.¡Tengo sed!


Tú tienes sed ¿de qué, oh Fuente Viva? En el manantial quebrado de tu Cuerpo los ángeles se sacian. Ytodos los humanos bebemos en tus ojos moribundos la luz que no se apaga. Tierra de nuestra carne, calcinada por todo el egoísmo que brota de la Humanidad, tienes la sed del Amor que no tenemos, ebrios de tantas aguas suicidas... Sabemos, sin embargo, que será de esa boca, reseca por la sed, de donde nos vendrá el Himno de la Alegría, el Vino de la Fraternidad, ¡la crecida jubilosa de la Tierra Prometida! ¡Danos sed de la sed! ¡Danos la sed de Dios!

6. Todo está consumado


De Tu parte, ¡sí! De nuestra parte, nos falta aún ese largo día a día de cada historia humana, de toda la Humana Historia. Tú ya lo has hecho todo, ¡Rey y Reino! Todo está por hacer, a la luz del Reino, en esta noche que nos cerca (de lucro y de egoísmo, de miedo y de mentira, de odios y de guerras). El Padre te dio un Cuerpo de servicio y Tú has rendido el ciento, el infinito. Todo está consumado, en el Perdón y en la Gloria.



Todo puede ser Gracia, en la lucha y en el camino.
Ya has sido el Camino, Compañero.
Y eres, por fin, ¡la Llegada!
En tu Cruz
se anulan el poder del Pecado
y la sentencia de la muerte.
Todo canta Esperanza...


7. ¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!


Gloria de su Gloria, Dios de Dios, de siempre igual a Él, Tú has venido del Padre. Y ahora al Padre vuelves desde nosotros, igual a nosotros, Dios y Hombre para siempre. En el seno del Espíritu el Padre te acoge, Hijo Bien amado, Amén de su Amor ya satisfecho. La Muerte ha sucumbido en tu Muerte como un fantasma inútil, para siempre. Y en tus Manos reposan nuestras vidas, vencedoras de la muerte, a su hora. En tu Paz descansa esperanzada nuestra agitada paz. Descansa en Paz, por fin, en la Paz del Padre, eterna, Tú que eres ¡nuestra Paz!


--------------------------------------------------------------------------------
Comentarios

Las siete palabras

19 de febrero de 2008
EN LA CRUZ

El cielo se retira, Cristo pende solo y la voz del Crucificado suena como si hablara por sus manos heridas por sus huecos silbantes y a sus pies, sus enemigos, su madre y en el cielo el Padre. Allí todos los crucificados del mundo. Padre perdónales.... Y clama perdón desde sus ojos agonizantes para todos los deicidas del mundo y no descubren que efectuando el crimen perfecto se convierten en amores de Jesucristo. Dulce venganza la de Jesús: El amor frente la muerte, la temporalidad frente a la eternidad. Y la soledad sonora más a oscuras que todo Israel. Dios le abandona a la soledad inmensa de los pecadores. Dios colgado en la Cruz tan desamparados como si no fuese Dios y pregunta por un Dios tan ausente como si no existiera: Es el fondo del cáliz sin fondo lo que ahora bebe en la oscuridad. En la Cruz esta el vacío de Dios y sobre la tierra la oscuridad a oscuras. Jesús cierra sus ojos y a Dios se le aparece Dios. Es la hora.

Antonio DíAZ TORTAJADA Sacerdote-periodista
Tomado de http://www.ciudadredonda.org/spip/article.php3?id_article=540


Via crucis de la solidaridad

Por Con No hay comentarios:
I. Jesús es condenado a muerte por su forma de vida

Dios, todo clemencia, tú no condenas nunca a nadie.
Ayúdanos a mostrar tu amor por toda la humanidad.

No podemos mirar hacia atrás, pensando que todo lo anterior fue mejor. Lo único que tenemos es el presente, para reflexionar, para construir, para mejorar.

Pero podemos aprender del pasado, de las personas que nos han dado un testimonio de vida, entre quienes, en primer lugar, está Jesús de Nazaret. Él se desvivió por los hombres y mujeres que estaban condenados por orden de las autoridades religiosas y políticas de su tiempo. Y este compromiso vital es el que le llevó a ser condenado a muerte. El ejemplo y el Espíritu de Jesús es el que nos invita y ayuda a seguirle, desde la cercanía a quienes se les condena hoy:

por decir la verdad, por practicar la justicia, por anunciar la liberación;
por tener otra ideología, otra forma de pensar, otra religión;
por tener otro color de piel, otra raza, otra orientación sexual;
por ser mujer en una sociedad violentamente machista;
por quienes intentan alternativas al actual sistema social y económico;
por predicar el diálogo, la paz contra quienes sólo practican la violencia y el terror. (otras formas de condena...)

Oración:

Tú eres un Dios de Amor, que no condenas a nadie,
y quieres que todos nos ayudemos y liberemos juntos.
Ayúdanos a trabajar y comprometernos
a no juzgar nunca a nadie, a mostrar indulgencia,
y a eliminar toda clase de condenas injustas,
siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret. Amén.


II. Jesús carga con la cruz

Dios nuestro, eres el incomprensible misterio en el dolor de los crucificados.
Que sepamos mirar y atender el dolor de los demás antes que el nuestro.

Después de ser condenado injustamente (como tantos maltratados a lo largo de la historia, en los tribunales, ante los poderosos económica, cultural o socialmente) por el poder religioso y político, Jesús es torturado, insultado, violentado y cargado con el instrumento de su ejecución. Al igual que millones de personas que han tenido que llevar a la fuerza una cruz impuesta durante su vida, que han tenido que soportar el dolor de la marginación, de la violencia, de la opresión, del desprecio. En nuestros días siguen siendo presas de una cruz, muchas veces impuesta:

las mujeres tratadas como esclavas o como mercancía;
los niños y niñas violentados por los pedófilos y por el turismo sexual;
los perseguidos políticamente;
los enfermos crónicos, terminales;
los ancianos relegados al olvido;
los enganchados a la droga, al alcohol, al juego, al consumo compulsivo. (otras formas de dolor...)

Oración:

Fuente de toda bondad:
Tú no deseas el dolor de los seres humanos,
sino su felicidad y el gozo de vivir con y para los demás.
Danos fuerza y valentía para luchar contra toda clase
de dolor y que sepamos curar, consolar, calmar,
superarlo con el bálsamo del cariño y el servicio. Amén.

III. Jesús cae por primera vez

Padre nuestro, Tú respetas siempre nuestra libertad.
Pero, si caemos, sabemos que nos vas a ayudar a levantar.

Jesús es el hombre libre por excelencia. Libre ante los romanos, los sacerdotes, los escribas, los fariseos; libre ante los prejuicios y los miedos; libre ante su propia familia; libre ante las exigencias de sus discípulos. “Donde está el Espíritu allí hay libertad”. Jesús estaba lleno del Espíritu de Dios, que le enseñó el camino de la libertad: servir por amor a los demás. Ahí reside la más alta libertad. Aunque a veces caigamos, nos den la espalda, se resienta la amistad, suframos decepciones, sabemos que la ternura de Dios y el amor vencerán sobre las dificultades del camino de la vida. En nuestra existencia hay situaciones en las que caemos y nos impiden la libertad:

los miedos al qué dirán, a dar un testimonio contracultural;
el que el sentirnos débiles, pecadores, nos impida seguir creciendo;
el catalogar a cualquier persona por la primera impresión;
ante el primer tropiezo, la primera dificultad, tirar la toalla;
que la propia familia, los amigos, sean el corsé de nuestra libertad;
el no saber rectificar, aunque haya que ceder, actuar con humildad, pedir perdón. (otras formas de falta de libertad...)

Oración:

Espíritu de Libertad, sé tú el aliento
que nos impulse a buscar sin descanso
la auténtica libertad en nuestras vidas.
Que sólo se alcanza en plenitud
(y a la vez la auténtica felicidad)
cuando se vive como servicio gozoso
y desinteresado por los demás. Amén.

IV. Jesús se encuentra con su Madre

María, tú nos muestras la profunda humanidad de Dios.
Y , a la vez, aunque siempre oculto, su rostro materno,

Muchas veces, por los rasgos, por los gestos, por la forma de mirar y de actuar, nos dicen: “Se parece a su madre”. Si Jesús se comportó con los demás de una forma determinada, si oraba y se dirigía a su Padre con tanta familiaridad, si decidió emplear su vida en curar y atender, con solicitud de hermano a los demás para acercar el Reino de Dios, es porque lo había mamado en su casa de Nazaret, por el ejemplo de su padre y su madre. El ejemplo de sus padres le impulsó a dejarlo todo, salir a los caminos de Galilea y formar una comunidad de amigos y amigas que le ayudaran a cambiar su mundo. Ésta se convertirá en su verdadera familia, la de quienes cumplen la voluntad de Dios. Y, entre éstos están, en un lugar destacado, José y María. Jesús se sigue encontrando hoy con su madre:

en las miles de mujeres que engendran, acompañan y defienden la vida;
en las mujeres maltratadas, vendidas, violadas, asesinadas por la violencia machista;
en las mujeres que se esfuerzan día a día por cambiar su mundo;
en las mujeres que luchan con dignidad por salir de la pobreza;
en las mujeres que trabajan por la liberación de otras mujeres;
en los hombres que las acompañan en este difícil y hermoso camino. (otras formas de encuentro...)

Oración:

María, tú que engendraste a Jesús con amor
y plasmaste en él tus rasgos y los de su padre José,
ayúdanos a seguir a Jesús, a recrear sus pasos
en el mundo de hoy, escuchando a su Espíritu,
compartiendo en comunidad la fe y la vida,
para acercar el Reino de Dios a nuestro mundo. Amén.

V. Simón de Cirene ayuda a Jesús

Dios nuestro, tú eres el consuelo para los abatidos.
Cuando nos hacemos prójimos de los demás.

Jesús dedicó toda su vida a sanar las heridas del cuerpo, de la mente y del espíritu, reintegrando a esos hombres y mujeres a la sociedad, recuperando su autoestima, para que se sintieran orgullosos de ser hijos e hijas de Dios. Él fue el samaritano que recorría los senderos en busca del necesitado. El prójimo es esa persona a quien yo salgo al encuentro antes de que me lo pida, a quien dedico mi tiempo, mi dinero, mi ayuda, mi cariño. Jesús nos enseñó que quien viste al desnudo, da pan al hambriento, libera al cautivo, trata con cuidado a la naturaleza, se conmueve ante los más vulnerables, es el bendito de su Padre. Éste no nos pedirá credenciales ni afiliaciones, excepto la de haber actuado siempre con amor hacia los otros y hacia el entorno ecológico. Simón de Cirene siempre estará:

en esos amigos, en quienes puedes descansar sin sobresaltos y sentirte seguro y aliviado;
en esa persona que te escucha y alienta cuando los ánimos decaen;
en la comunidad con la que se comparten los éxitos, los fracasos, las dudas y las alegrías;
en los hombres y mujeres que lo comparten todo, más allá de ideas religiosas o políticas;
en las personas y grupos de solidaridad que intentan eliminar las causas de las injusticias;
en el gesto amable, cercano, pequeño, cotidiano, que invita a la sonrisa y a creer en la humanidad. (otras formas de hacerse prójimo...)

Oración:

Dios nuestro, oculto en el prójimo caído en el camino,
te pedimos que sepamos pararnos
cuando veamos a alguien herido, deprimido,
sin fuerzas, oprimido, despreciado,
y que curemos sus heridas con el amor,
la solidaridad y el cuidado,
virtudes éstas que provienen de ti. Amén.

VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Dios mío, desfigurado tantas veces por el dolor y la sangre.
Muéstranos tu rostro oculto tras el misterio del mal.

A veces, en los detalles más nimios se transparenta la bondad, la ternura, la solidaridad real con el ser humano sufriente. Un destello de divinidad en medio de las sombras de nuestro mundo. Una franja de esperanza que aviva el espíritu alicaído. Un vaso de agua, una caricia, una sonrisa, un regalo inesperado, algo que representa mucho para ti y lo compartes, aporta más ilusión que muchas promesas incumplidas a las que se las lleva el viento. De nuevo es una mujer la que se acerca a Jesús y le enjuga, le refresca el rostro. En los Evangelios no figura ninguna palabra de reproche de Jesús hacia las mujeres. Éste es el gesto que mejor define al seguidor de Jesús: devolver al rostro deformado de quienes sufren, la imagen original de hijos e hijas de Dios. La Verónica sigue enjugando los rostros hoy por medio:

de los educadores que ayudan a descubrir las mejores cualidades de los jóvenes;
de los voluntarios que se entregan para calmar y/o eliminar el sufrimiento de la humanidad;
de los sacerdotes, misioneros/as, religiosos/as que ayudan a descubrir el verdadero rostro de Dios;
de los padres y madres de familia, que educan a sus hijos e hijas en los valores profundos del ser humano;
de los médicos que intentan evitar o paliar el dolor físico e interior de los demás;
de los amigos que siempre están pendientes de lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos. (otras formas de enjugar el rostro...)

Oración:

Padre compasivo y misericordioso,
perdona nuestros egoísmos,
nuestra falta de solidaridad,
nuestro corazón duro como el pedernal,
y danos un nuevo espíritu que transforme
nuestras vidas, para enjugar los rostros
desfigurados de quienes sufren,
pues sólo así te descubriremos en ellos. Amén.

VII. Jesús cae por segunda vez

Dios del amor, de la bondad y de la total santidad.
Tú nos has hecho a tu imagen, aunque también somos barro.

Cuanto más alto creemos estar, cuanto más pensamos haber subido, más grande será la caída si no está basada toda nuestra vida en la humildad y en el reconocimiento de nuestra fragilidad. Somos templos del Espíritu Santo y, a la vez, capaces de las peores acciones. Sentimos a veces la presencia de Dios en el corazón y un instante después le velamos con nuestra conducta egoísta. Un día estamos en la cresta de la ola del optimismo y al siguiente estamos sumidos en la mayor depresión. A la santidad sólo se llega por una profunda humanidad, por la comprensión, la paciencia, la tolerancia, la compasión, la ternura, la amistad, el perdón. Y, quien no lo vive así, sigue cayendo:

en los gestos de altanería, de soberbia hacia los demás;
en la falta de respeto y comprensión con quienes piensan diferente;
en la carencia de indulgencia ante los errores de los otros;
en la inflexibilidad para pedir de la pena, sin querer buscar la rehabilitación;
en la ausencia de confianza y comprensión entre los padres y los hijos;
en el ver únicamente la paja en ojo ajeno y no la vida en el nuestro. (otras formas de tropiezos...)

Oración:

Padre y Madre que siempre nos perdonas.
Te queremos agradecer el que no seas como nosotros:
duros, soberbios, inflexibles, severos, crueles a veces,
con nosotros mismos y con los demás.
Gracias por seguir con todos otros caminos
de perdón, ternura, consuelo, comprensión, confianza.
Gracias por ser un Dios compasivo y misericordioso. Amén.

VIII. Jesús consuela a las mujeres

Dios nuestro, tu esencia es el Amor, el Cuidado.
En el camino de nuestra vida, que no nos falte tu consuelo.

Jesús fue durante toda su vida consuelo para los afligidos, pan para los hambrientos, ternura para los frágiles, esperanza para los descorazonados, salud para los enfermos. Les decía: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré; aprended de mí que soy sencillo y humilde de corazón y encontraréis descanso en vuestra vida”. Hay un colectivo social marginado al que se dedicó de una forma especial: las mujeres. Rompió moldes en su cercanía hacia ellas, le hicieron descubrir rasgos ocultos del ser humano que aprovechó en su relación con ellas mismas y con los demás; le ayudaron a reflexionar, a comprender y a ampliar sus horizontes mentales y religiosos. Jesús, por nuestro medio, continúa consolando:

a las mujeres que sufren por la pérdida de sus seres queridos por la violencia;
a las mujeres que han perdido su dignidad por las humillaciones sufridas;
a las personas desesperanzadas por no encontrar sentido a sus vidas;
a los hambrientos de pan, en medio de un mundo satisfecho;
a los hambrientos de belleza y gratuidad, en un mundo en el que todo se compra y se vende;
a los cansados por los golpes de la vida y que no ven ninguna salida. (otras formas de consuelo...)


Oración:

Dios de la Esperanza,
permítenos que seamos el medio
por el que Tú lleves el consuelo
a los desesperanzados, los sometidos,
los que sufren, los angustiados.
Que seamos siempre
mensajeros del ánimo de Dios. Amén.

IX .Jesús cae por tercera vez

Dios bueno, que siempre sales a nuestro encuentro.
Abrázanos al volver a casa, arrepentidos y gozosos.

Jesús es el mensajero excepcional de un Dios que no está lejano, y que no vive apartado de la vida humana, allá en sus cielos. Su Abbá es la cercanía misma, la mayor intimidad, la familiaridad, la misericordia infinita, sin término. Perdona siempre y sin pedir nada a cambio. En la parábola del hijo pródigo (o del padre-todo-bondad), a pesar del abandono de su hijo, él sale al camino cada día, para ver si vuelve: muestra un corazón de padre, con entrañas de madre. En el perdón que mostramos con los demás se demuestra si de verdad somos imagen de Dios y seguidores de Jesús, que nos perdona siempre. Así es Dios. Y seguimos tropezando en esta piedra cuando:

no creemos en la acción del Espíritu sobre cualquier persona;
no nos perdonamos ni a nosotros mismos;
no dejamos a Dios aplicar una justicia diferente a la nuestra;
decimos que “perdonamos, pero no olvidamos”;
seguimos pidiendo la pena de muerte;
dictamos sentencia, sin analizar las causas y las circunstancias. (otras formas de perdón...)

Oración:

Oh Dios, que sales siempre a nuestro encuentro,
especialmente cuando nos sentimos perdidos,
agotados, desesperados, desmoralizados.
Ábrenos tus brazos, tu regazo,
para que podamos descansar de los malos momentos
y recobremos así la fuerza y la confianza. Amén.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Señor, tú nos pides que nos desnudemos de todo egoísmo.
Para podernos poner el vestido del amor y de la solidaridad.

A Jesús le quitaron lo único que le quedaba. Nunca había tenido mucho, a excepción de la amistad, la ternura, la pasión por el Reino, la audacia, la profecía, el amor por los demás y por su buen Padre Dios. Desnudo había nacido a la vida y desnudo volvía al seno de su Padre. Jesús invitaba a sus discípulos a desprenderse de las riquezas para conseguir la perla, a dar prioridad al Reino de Dios y su justicia, a no acumular, a compartir todo lo que se tiene, pues “la generosidad da esplendidez a la persona”, pues dando es como se recibe y ahí está la perfecta alegría. Hoy, no obstante, le seguimos contemplando desnudo:

en las personas en paro, en los campesinos sin tierra;
en los hombres y mujeres sin techo, sin educación, sin atención sanitaria;
en los niños y niñas abandonados en las calles de las grandes ciudades;
en los inmigrantes a los que se les prohíbe venir a nuestros países para trabajar y sobrevivir;
en los países del Sur a los que se despoja injustamente de sus riquezas;
en la Naturaleza agotada por nuestro consumo insaciable; (otras formas de desnudez...)

Oración:

Tú, oh Dios, eres nuestra mayor riqueza.
Aunque queramos olvidarnos de ti y ocultarte
bajo un consumo desenfrenado,
procurando siempre subir y atesorar,
al final siempre descubrimos el inmenso vacío
que nos deja el no vivir sencillamente, para conseguir
lo único que merece la pena. Amén.

XI. Jesús es crucificado

¡Dios mío, hay tantos hombres y mujeres crucificados!
No permitas que los contemplemos con indiferencia.

Jesús no quería acabar así. Su verdadera pasión, su absoluto, fue la predicación y la puesta en práctica del Reino de Dios, mediante otra forma de ser, de relacionarnos y de actuar, personal y socialmente. Su pasión no se hizo realidad y le pareció todo un fracaso. En la cruz quedaron clavadas sus ilusiones, sus amigos que le habían abandonado, sus andanzas por toda Galilea, sus enfrentamientos con las autoridades, sus fatigas y desvelos. Todo había acabado, y además no sentía en absoluto el consuelo de su Padre: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado”? También nosotros sentimos a veces en nuestra vida la decepción, el fracaso, la traición, la duda, el abandono. Al igual que millones de hombres y mujeres que malviven en las más adversas circunstancias. En nuestro mundo de hoy seguimos crucificando:

+ por la explotación que se sufre en los lugares de trabajo; + por el despido injustificado del empleo; + por el desprecio, el insulto, la calumnia hacia quien consideramos inferior; + por la marginación de la mujer en la familia, en el trabajo, en la sociedad; + por nuestra falta de solidaridad y atención hacia quienes sufren; + por no vivir una vida más sobria, para que otros puedan sencillamente vivir. (otras formas de crucifixión...)

Oración:

Tú eres un Dios que escucha el lamento
de los más débiles y oprimidos.
Ante tanto dolor nos preguntamos:
¿dónde esta Dios? Y no nos damos cuenta
que estás en las llagas, en los rostros desfigurados,
en la marginación y en la soledad inmensa
de los empobrecidos y vulnerables del mundo. Amén.

XII. Jesús muere en la cruz

Dios mío, tu Reino llama e invita a la vida.
¡Pero estamos rodeados de tanta muerte...!

A causa de la persecución implacable, de las torturas, del hambre, de las guerras, de las enfermedades, de la cárcel, de la vida en condiciones inhumanas, de una Naturaleza cada día más depredada, hay miles de personas que mueren cada año en nuestro mundo. Una muerte evitable si todos nos empeñáramos en que desaparecieran estas lacras humanas. El Reino de Dios, lo más importante para Jesús, debería serlo también para nosotros. Cuando nos preocupamos por los demás, para realzar y potenciar su humanidad, el rostro de Dios se hace real en nuestras vidas. Pero la realidad es que hay muchos rostros deformados por la agonía en la que malviven diariamente. Igual que Jesús, hoy siguen muriendo:

por el consumo irrefrenable de los países del Norte;
por el cambio climático, fruto de nuestra forma de vida;
por la enfermedad del SIDA, sobre todo en África;
por la corrupción, el lucro insaciable de los poderosos;
por la crisis provocada por los más ricos del mundo;
por la voracidad de las industrias multinacionales y farmacéuticas. (otras formas de muerte...)

Oración:

Dios de la vida, tú nos llamas
para que, en la medida de nuestras fuerzas,
construyamos un mundo más justo y fraterno
en el que la muerte no tenga
la última palabra, sino la vida
en abundancia. Amén.

XIII. María recibe a su hijo bajado de la cruz

María, tú que acompañaste a tu Hijo durante toda tu vida.
Enséñanos a seguir su ejemplo y llevarlo a la vida.

María siempre estuvo presente en los momentos más difíciles de la vida de su Hijo. Le ha cuidado, le ha educado, le ha seguido, ha dudado, ha callado y escuchado, ha reprendido... Ahora le toca recibir el cuerpo destrozado, torturado y desangrado de su Hijo. Le recuerda jugando con sus amigos en Nazaret, escuchando atento en la sinagoga, cuando decidió emprender un nuevo camino, cuando volvía a su pueblo tan cambiado, cuando le decían sus familiares que se había vuelto loco, cuando venían noticias de hechos asombrosos que realizaba o de comentarios que decían que estaba endemoniado... ¡Tantas madres a lo largo de la historia han tenido que recoger a sus hijos muertos! Sólo quien ha dado la vida siente con más intensidad el profundo dolor de la muerte de un hijo. Hoy también los bajan de la cruz y los reciben:

las madres cuyos hijos están atrapados por la droga;
las madres que no pueden alimentarlos;
las madres que no pueden sacarles de la miseria;
las madres a cuyos hijos se los ha llevado la violencia, el terror;
las madres cuyos hijos combaten a la fuerza en las guerras;
las madres de hijos desaparecidos por regímenes dictatoriales. (otras formas de acogida...)

Oración:

Dios nuestro, que tienes
unas profundas entrañas de madre,
muéstranos el camino para acoger,
para recibir a quienes se quedan
al borde del camino, para curarles
y que vuelvan sanos y gozosos,
de nuevo, a la vida. Amén.

XIV. Jesús es sepultado

Dios del Servicio, ayúdanos a dar buen fruto.
Por medio de la semilla del servicio y la entrega.

“Os aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto”. Así fue la vida de Jesús. La acogida de la llamada de su Padre en el desierto le llevó, por el impulso del Espíritu, a entregarse servicialmente por los demás, para ayudar a que creciera la vida en abundancia. Todo lo que predicó de palabra lo llevó a la práctica: el mayor que sea el servidor, quien dice que ama a sus amigos tiene que dar el supremo testimonio de dar la vida por ellos. Sólo quien sepulta sus intereses egoístas, alcanza la plenitud y el gozo de la felicidad en su vida, sólo así su corazón se llena del amor de Dios. Pero para eso hay que sepultar:

el egoísmo, el individualismo, la falta de entrega por los demás;
el estar sólo pendiente de nuestros problemas antes que de los otros;
los miedos a enfrentarnos a situaciones de sufrimiento que hay a nuestro alrededor;
la falta de compromiso con el Reino de Dios en nuestro mundo;
el reservarnos por completo para nosotros nuestro tiempo y dinero;
el no querer compartir, con quien lo necesita, lo que hemos recibido gratis. (otras formas de sepultar...)

Oración:

Dios que te entregas a quien se ofrece
por completo a quien te necesita.
Necesitamos aprender a ser granos de trigo,
semillas que sepan sepultarse para dar el fruto
del servicio, de la fraternidad, de la solidaridad,
del nuevo mundo que soñamos. Amén.

Tomado de Redes cristianas

miércoles, 8 de abril de 2009

Jueves Santo

Por Con No hay comentarios:
"A los pies de los hermanos": reflexión eucarística para el Jueves Santo
por José Cristo Rey García Paredes cmf

Es para nosotros cuestión de vida o muerte que nuestras Eucaristías puedan definirse como "la Eucaristía de Jesús", que en ellas sea reconocible su Presencia, su protagonismo. Y que nadie ni nada -que no sea Él- se adueñe de la celebración.

La homilía no es más importante que la proclamación de la Palabra. El presbítero o el obispo no deben suplantar la Palabra y su sentido, con sus palabras y temas. Quien reparte el Cuerpo del Señor, no debe suplantarlo con otro alimento. ¡Dejar que la Palabra actúe como Palabra de Dios y servirla en actitud de profunda atención al momento histórico y al espacio geográfico en que es proclamada!

¡Solo el Espíritu Santo convierte una misa en la Eucaristía de Jesús! ¡Sólo el Espíritu Santo hace resonar la Palabra como Palabra de Dios, convierte los dones en Cuerpo y Sangre del Señor, auna a la comunidad como "cuerpo de Cristo"! Sí el Espíritu y no la letra.

Las comidas que Jesús ofrecía o a las que se refería en sus parábolas, generaban espacios de reconciliación y amistad. Si la Eucaristía mantiene espacio de irreconciliación, de discriminación entre unos hermanos y otros, unos que comulgan y otros que no pueden comulgar, ¿en qué medida evocará a Jesús? En las comidas de Jesús ninguno de los invitados era excluído: ¡ni siquera Judas! Y si alguien se excluía -el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo, o Judas a partir de un determinado momento- lo hacía por propia iniciativa. En la multiplicación de los panes se dice que "todos comieron hasta hartarse"; en la comunión con la copa de la Alianza se dice también "y bebieron de ella todos". El Jesús que celebra la Cena con sus discípulos el Jueves Santo, celebró su penúltima cena el día anterior en Betania con ellos, pero también Lázaro, Marta y María -con un especial protagonismo de estas mujeres respecto a la fe en Jesús y la atención a su cuerpo!

El alimento por excelencia de las comidas de Jesús era "el pan bajado del cielo", o el "pan del mañana", o la "carne o la sangre del Hijo del Hombre", o el cuerpo entregado y la sangre derramada. En ese alimento y bebida irrumpe en nosotros todo el misterio de Dios, nos invade. Tanto nos ama el Abbá que nos entrega a su Hijo para sanarnos, liberarnos, incorporarnos a su Vida. El pan "nos es dado" y al mismo tiempo que alargamos la mano decimos: "¡perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos!". La carne del Hijo del Hombre es amistad hasta la muerte: nadie tiene amor mayor que quien da la vida por sus amigos. Él Cuerpo y la Sangre de Jesús nos son entregados incondicionalmente.

La actitud más noble ante este inmenso Dios que en su Hijo se nos regala, no es pensar que unos son dignos y otros no. Antes de comulgar evocamos las palabras del Centurión: "oh Señor. no soy digno de que entres en mi casa"; "apártate de mi, que soy un pecador"... La conciencia de tan inmenso regalo nos hace sentir el pasmo, el estremecimiento, pero también la adoración, la amistad más entrañable. No lo llamamos ya Señor. sino Amigo.

No hay evocación de la última Cena sin lavatorio de los pies. El ministerio ordenado pierde credibilidad si no queda situado a los pies de los fieles, de las hermanas y de los hermanos. Si se crean distancias, desigualdades, alturas y bajuras. ¿Cómo decir entonces, "vosotros sois mis amigos"? ¿Cömo proclamar que la Eucaristía nos hace "uno", "un solo cuerpo", "un solo espíritu"? Cualquier tipo de lavatorio de los pies, de atención a los hermanos, de acogida y hospitalidad, que en la Eucaristía tenga lugar, hace de ella un acontecimiento más protagonizado por nuestro Señor Jesús. "Lo que hicísteis a uno de éstos, a mí me lo hicísteis... tuve hambre y me dísteis de comer".


El paro sigue aumentando en España

Por Con No hay comentarios:
El paro registrado en marzo en los Servicios Públicos de Empleo aumentó en 123.543 personas respecto a febrero (el 3,5%), con lo que el total de desempleados se situó en 3.605.402, según datos publicados hoy por el Ministerio de Trabajo e Inmigración.

Aunque la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, señala que el incremento del paro en marzo es el menor de los últimos seis meses, se trata de la mayor cifra de desempleados desde 1996, fecha en la que comenzó a elaborarse la actual serie histórica con datos comparables. Además, es la primera vez que el paro sube en un mes de marzo, con respecto al mes anterior, desde 1996.

En marzo el desempleo aumentó en todos los sectores, especialmente en los servicios, con 57.891 parados más (el 2,8%), seguido del colectivo sin empleo anterior, con 21.033 (el 10,3%); la industria, con 20.322 (el 4,3%); la construcción, con 16.613 (el 2,3%), y la agricultura, con 7.684 (el 8,9%).

Entre los hombres el paro subió en 65.181 (el 3,7%) hasta situar la cifra de desempleados en 1.821.150, mientras que entre las mujeres aumentó en 58.362 (el 3,3%), hasta 1.784.252. En un año el desempleo masculino subió en 852.665 personas (el 88%) y el femenino lo hizo en 451.762 (el 33,9%). El paro también afectó a los jóvenes menores de 25 años, con 20.837 nuevos desempleados en marzo (el 4,7%) frente a a febrero y con 102.706 parados más en un año (un aumento del 3,3%).

Además, el desempleo aumentó en todas las comunidades autónomas, encabezadas por Andalucía, con 19.866 desocupados más, y Cataluña, con 18.865. En cuanto a los contratos, en marzo se suscribieron 1.061.112, lo que supone una disminución de 224.532 (el 17,4%) con respecto al mismo mes de 2008. De los contratos firmados en marzo, 121.228 eran indefinidos, cifra que representa el 11,4% del total.
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, adelantó ayer que los datos del paro en marzo no serían tan negativos como en meses anteriores, aunque precisó que “lógicamente” no iba a ser un dato positivo. También el ministro dijo que lo que iba a determinar “un poco” la cifra del paro en marzo sería la tendencia de “un cierto mantenimiento en los afiliados a la Seguridad Social.

Tomado de http://www.minutodigital.com/

Miércoles Santo

Por Con No hay comentarios:
Evangelio del día: Mt 26,14-25

Hoy vamos a oír la mala noticia de la traición de Judas, junto con la triste y sin embargo alegre buena noticia de la cena de Pascua de Jesús con sus discípulos. “Mi hora está cerca; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos”. Jesús comerá la comida pascual rodeado de los que le han seguido. El traidor los deja para traicionar a Jesús. Pero Jesús, el Siervo de Dios y del pueblo, afronta su muerte con la más plena confianza en Dios. Jesús celebrará esta Pascua de una forma nueva, transformándola en la Eucaristía. Esto es como un testamento que él deja a sus discípulos. Es la forma más profunda y misteriosa de estar en medio de sus discípulos, entonces y ahora.

La traición de Judas nos deja boquiabiertos, llenos de estupor y desconsuelo. Casi no nos lo creemos. Buena ocasión para ahondar en esta traición a ver si nos remueve el fondo de traición, que todos llevamos dentro, y nos enfrenta conlo más sucio de nuestro interior. ¿Cómo entender la traición de Judas? ¿Fue Judas un ladrón, que actuó simplementepor avaricia? Los 30 siglos de plata, que le ofrecen por entregar a Jesús, no era una gran suma de dinero. Lucas y Juan sólo ven una explicación: "Satanás entró en él". Examinemos toda la escena con más detalles: La pregunta de Judas: "¿Soy yo acaso, Señor, quien te va a traicionar?" Y la respuesta de Jesús: "Tú lo has dicho". Pregunta y respuesta constan para la Historia como prueba por el respeto de la libertad humana, por partede Dios, y muestra de la malicia, astucia y perversión, por parte del hombre, que le lleva a tal traición. El gesto de amistad e intimidad de Jesús ("mojar en la misma fuente") se transforma en gesto de oposición y traición absurdas. La figura de Jesús es un llamado a la reflexión para todo discípulo suyo.Judas no es capaz de vencer la tentación de un beneficio inmediato. Seguir a Jesús era una tarea ardua y complicada. Muchos se desanimaron y le abandonaron en el camino. Entre los mismos discípulos había algunos ambiciosos, que sólo ansiaban escalar posiciones sociales; otros no entendían el comportamiento de Jesús. Todo esto se manifiesta bien claro, cuando arrestan a JesúsJudas lo entrega por TREINTA monedas, Pedro reniega de él por tres veces, el resto huye ante el peligro y lo dejan solo. Juan y las mujeres, comandadas por María, la Madre de Jesús, son las únicas, que le son fieles hasta el final.Cristo está en agonía permanente esperando de nosotros, que nos decimos seguidores suyos, que noslevantemos -aunque sea a media noche- y salgamos fuera en búsqueda del traidor para decirle que el Señor le sigue amando y le considera como amigo. Sólo así aquellas malditas monedas de la traición se convertirán en fiesta por el reencuentro/vuelta del traidor.¿Seguiremos nosotros, también hasta el final, el testimonio y la fidelidad a Jesús de Juan y lasmujeres, entre ellas su Madre María? Este soneto de Casaldáliga a Judas podría ayudarnos. Dice así:
"Frustrado apóstol turbio del deseo,
lo que sabemos hoy, tú no lo sabías;
lo que esperabas tú del Galileo,
lo exigimos de Dios todos los días.
No fue mayor que el nuestro tu pecado,
traficantes también de sangre humana...
Beso en su Rostro, al fin, aunque mal dado,
¿no te alumbró aquel beso la mañana?
Amor y suicidio en un madero,
muertes de un mismo Viernes de pasión.
Su grito recogió tu desespero.
Tu soga fue también tu confesión,
Judas, hermano Judas, compañerode miedos, de codicias, de traición.
"Que estas reflexiones sobre Judas nos exijan con urgencia a nosotros el conocer mejor a Jesús, para no ser hoy nosotros otro Judas.
Autor: Padre Juan José Palomino del Alamo

martes, 7 de abril de 2009

El FMI está de vuelta: La parábola imperial con el zorro en el gallinero

Por Con No hay comentarios:
En forma práctica y efectiva, los "préstamos" del nuevo FMI reciclado por el G-20 (solventados con dinero público y garantía del Estado) van a estar destinados a salvar a las mismas corporaciones y bancos privados trasnacionales que generaron la crisis en los países subdesarrollados y emergentes.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), considerado en gran medida "irrelevante" hace seis meses, fue el mayor ganador de la cumbre de líderes del Grupo de los 20, según coinciden medios y analistas internacionales.

"El FMI está de vuelta", dijo el director gerente de este organismo financiero , Dominique Strauss-Kahn. "Hoy tenemos la prueba", señaló al conocer la potencialización del FMI por la cumbre.

Los líderes mundiales del G-20 acordaron cuadriplicar la capacidad financiera del FMI a US$1 billón (millón de millones) para "manejar las crisis" y auxiliar a las entidades quebradas en los países "en desarrollo", y le encomendaron (como en los viejos tiempos) el "monitoreo" para verificar si sus miembros están estimulando sus economías suficientemente y reformando sus sistemas regulatorios.

En su comunicado el G-20 anunció además una inyección de "emergencia" de US$ 500.000 millones en el FMI, además de aumentar en US$ 250.000 millones sus emisiones de giro, es decir, el dinero que puede desembolsar el organismo multilateral.

"Si se tiene en cuenta que los otros dos temas de la cumbre -el estímulo fiscal coordinado y la regulación financiera- fueron despachados con una mera enunciación de principios, no cabe duda que el FMI se lleva la parte del león de la cumbre", señala la cadena BBC.

"Decidieron aplicar la misma medicina que está matando al paciente: un billón de dólares, más dinero para un hueco sin fondo; pero no sólo eso, sino que decidieron fortalecer a uno de los grandes culpable de la crisis que es el FMI, que por el contrario habría que cerrarlo", señaló el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

La Cumbre cuadruplicó las reservas del FMI en US$ 1 billón, que convierte al organismo multitaleral en lo más similar a un Banco Central del mundo que interviene en última instancia para evitar el derrumbe de sus miembros acosados por la crisis recesiva global.

Así como los bancos centrales de las metrópolis imperiales de EEUU y Europa pilotean los "rescates" de empresas y bancos quebrados (con dinero publico y garantía estatal), de la misma manera el FMI va a cumplir el mismo rol a escala de los gobiernos de los países "emergentes" y "subdesarrollados" del Sur periférico.

Esto arroja una primera señal: Además de convertirse en un "banco central mundial" de la crisis, la nueva función del FMI tendrá como aspectos centrales, A) asegurar que el dinero prestado vaya prioritariamente en auxilio de los bancos quebrados (salvar al sistema financiero es la prioridad), y B) monitorear el cumplimiento de las obligaciones "condicionantes" que conllevan el otorgamiento de los préstamos.

El historial de intervenciones del FMI no suele tranquilizar a los países receptores porque sus programas de ayuda vienen con las llamadas "condicionalidades", es decir, recetas económicas que se deben aplicar para hacerse acreedores de los préstamos.

Mark Weisbrot codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas de Washington, señala que en los nueve acuerdos que el FMI negoció desde septiembre de 2008 con distintos países (de El Salvador a Pakistán) las recetas no cambiaron: Contracción del gasto público, aumento de las tasas del interés y reducción salarial.

En tiempos de crisis recesiva y de achicamiento del consumo como la presente, estas "condicionalidades" pueden potenciar y agravar los colapsos económicos en los países subdesarrollados y provocar estallidos sociales como el de Venezuela de 1989 y Argentina en 2001.

Según The Wall Street Journal, los analistas todavía están estudiando cómo se financiarán estos nuevos fondos del FMI, pero nadie duda del primer destino que tendrán: Europa del Este.

La situación de varios países del ex bloque comunista - Letonia, Hungría, Ucrania - es muy crítica y podría generar un nuevo efecto "vodka" por la presencia de bancos austríacos, italianos y suecos en la región.

Para un conjunto de analistas, la situación de los países de Europa del Este en el contexto de la crisis regional se puede comparar con la de América Latina en la década del 80.

Cuando en 1982 se desató la "crisis de la deuda", el sistema financiero sionista internacional ingresó en un colapso por la crisis con peligro de "cesación de pagos" en que ingresaron países como México, Brasil y Argentina.

La intervención del FMI, como ahora sólo orientada a salvar al sistema bancario, terminó de hundir a América Latina en lo que se llamó la década perdida.

La presente crisis financiera recesiva, con caída del consumo y despidos laborales, exportada originalmente desde EEUU y la Unión Europea, se contagia aceleradamente a las llamadas economías "emergentes" y "subdesarrolladas" de Asia, África y América Latina.

En las regiones periféricas del planeta capitalista, según lo describen los últimos informes y estudios, la desaceleración económica viene acompañada con el peor de los fantasmas: La desocupación laboral, con aumento de la marginación y peligro de estallidos sociales.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que habrá 50 millones de desempleados a fin de año, el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que por primera vez desde la posguerra el crecimiento económico será negativo (entre el 0,5 y el 1%) y nadie sabe exactamente cuánto "activo tóxico" (deuda incobrable) está dando vuelta en el planeta.

Como efecto del derrumbe globalizado, los países "subdesarrollados" y "emergentes" de Asia, Africa y América Latina se están acoplando al tsunami financiero-recesivo, mientras la baja del petróleo y las materias primas, agregada a la suba imparable del dólar, preanuncia una mayor agudización del proceso recesivo con baja del consumo y aumento de despidos en las empresas transnacionales.

De acuerdo con lo que ya se verifica en la realidad, se están quemando etapas: En América Latina como en los países de la periferia asiática y africana, la crisis financiera ya devino (por medio de la recesión) en crisis estructural, y rápidamente se dirige hacia la crisis social (el emergente de los despidos laborales) de mano de la desocupación que empieza a extenderse a escala planetaria.

En este escenario, el G-20 (bajo presión directa de EEUU), con un FMI reciclado y convertido en "banco mundial" de la crisis, decidió lanzar un nuevo proceso de endeudamiento del sur periférico para salvar prioritariamente al sistema financiero colapsado.

Como en los países centrales, los "rescates" (realizados con endeudamiento solventado con dinero público) no van a estar a orientados a restablecer la producción y el consumo, sino a salvar a los bancos y entidades privadas quebradas y a reactivar un macro negocio financiero con la crisis.

Con un detalle: Los bancos y empresas quebradas en el mundo "subdesarrollado" o "emergente" son filiales de las corporaciones trasnacionales imperialistas que tienen sus casas matrices en EEUU o en Europa, que han "exportado" la crisis financiera recesiva a las áreas emergentes.

Así como las potencias centrales (con EEUU y la UE a la cabeza) son las grandes exportadoras de crisis mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupación masiva a escala global.

Esas empresas y bancos trasnacionales, que hegemonizan el control mayoritario del sistema económico productivo en los países subdesarrollados o emergentes, son los principales generadores del colapso financiero recesivo con crisis social que ya se expande desde el centro a la periferia del mundo capitalista.

En forma práctica y efectiva, los "prestamos" del nuevo FMI reciclado por el G-20 (solventados con dinero público y garantía del Estado) van a estar destinados a salvar a las mismas corporaciones y bancos privados trasnacionales que generaron la crisis en los países subdesarrollados y emergentes.

En este escenario, la presencia "salvadora" del banco central de la crisis equivale a la del zorro custodiando el gallinero.

Música para contemplar en Semana Santa

Por Con No hay comentarios:
Los acontecimientos que se celebran en Semana Santa y Pascua han inspirado, entre otras cosas, grandes creaciones musicales. El camino que nosotros sugerimos aquí va desde la música al misterio que se recuerda y actualiza en cada Pascua.



¿Por qué sólo de la música se afirma hacerle a uno feliz? ¿Por qué so­lamente ella ha merecido el calificativo de «celeste»? Artistas del pincel, como Botticelli, Van Eyck y otros, presentan a los ángeles en el cielo tañendo instru­mentos y cantando. ¿No los han soñado así también los poetas? Tal vez inspira­dos, unos y otros, en la misma sagrada Escritura. Karl Barth no estaba seguro de que, para alabar a Dios, los ángeles mú­sicos y cantores interpretasen a Bach. Pero convencido estaba de que, con gran contento de Dios mismo, no deja­rán de interpretar a Mozart.

La Oda a la música, de Timmermans, se concluye con esta afirmación: da música es la infinita belleza de Dios so­norizada». ¡Aunque no todos acierten a descubrir a Dios bajo tan bello disfraz! ¿Por qué Lutero otorgaba a la música el segundo puesto tras la teología? ¿Y, por qué decía el gran poeta Schiller que «so­lamente en la música y en el canto llega a hacerse vida la belleza»?

¿No será por celeste, y hasta por di­vina, por lo que viene la música a hacerle a uno feliz? El aludido teólogo K. Barth apela aquí a su experiencia perso­nal: «escuchando, en momentos difíciles, música celestial, llegué a sentirme tan conmovido, que tranquilamente cerré los ojos. Un piacer sosegado; misterioso, me invadió por entero. Era feliz. Rebo­sando placer, espontáneamente y agra­decido murmuré: ¡qué hermoso, Dios mío!». En sus iglesias protestantes, había Barth escuchado esa música que le lleva a uno a entrar en sí mismo y a transcen­derse hasta esa esfera «celeste». Barth no era aquí más que un eco de los teó­logos medievales, para quienes es la música lo más placentero y agradable al espíritu, por el hecho de elevarlo a la re­gión de lo sublime.

Si no provocar necesariamente una experiencia religiosa -y menos una ex­periencia de fe explícita- ¿no podrá, al menos, una expresión estética allanarles el camino? ¿Quién, en las polifonías de Palestrína, en los Officcia haebdomadae sanctae de T. L. de Victoria, en las Pasio­nes de Bach, en los Salmos de Schütz, de Listz o de Mendelssohn, no experimen­taría íntimamente fusionados entre sí lo estético y lo religioso? La música, sin más y por sí sola, no es ningún locus theologicus; pero, inspirada por un tex­to litúrgico o religioso y a él referida desde su primera hasta su última nota, ¿no adquirirá ya un cierto carácter de locus theologicus? Es un hecho que el choque meditativo-contemplativo con un texto de tinte religioso o sagrado ha llegado a inspirar inmortales composi­ciones musicales, en las que no parece sino estar lo religioso alumbrando lo es­tético y estar, por su parte, lo estético dando su más expresiva vivencia a lo re­ligioso. ¿Por qué ahora -a la inversa- no iban a poder ser tales composiciones ca­paces de despertar en sus oyentes el sentido de lo trascendente, de lo religio­so, de lo sagrado, de lo «celeste»? Paul Tillích dice que «los artistas aportan a nuestros sentidos y, a través de ellos, a todo nuestro ser algo de la propia pro­fundidad, algo de ese misterio que, den­tro de su inefable trascendencia, nos fascina y nos lleva más allá de nosotros mismos».

Hagamos la prueba. Concretamente -según se nos ha pedido- desde esa música instrumental y vocal inspirada ’ en el dramático pero sereno sobrecogi­miento religioso que define la conme­moración de la denominada Semana Santa. ¡Ojalá, como oyentes, nos lleve a esa misma profundidad dentro de la cual tan «profétícamente» inspirados se sintieran sus compositores! Para mayor variedad de estilos, hemos elegido com­positores del renacimiento, del barroco, del clasicismo, del romanticismo y post­romanticismo y de la época actual.

DOMINGO DE RAMOS, LUNES, MARTES Y MIÉRCOLES SANTOS

La triunfal entrada de Jesús en Jerusalén marca también el comienzo de su pasión. Los tres días siguientes se de­finen, igualmente, por esta perspectiva del Cristo sufriente. ¡Qué magnífica ambientación musical de tales días pueden proporcionarnos las siguientes composi­ciones!

Oratorio «Christus»,de Franz Listz.

La disposición de sus 14 números evoca a Haendel en su famoso Mesías, ya que ambos desarrollan el mismo te­ma: nacimiento, pasión, muerte y resu­rrección de Cristo. Concretamente, la tercera parte se abre con el «Tristis est anima mea», de Cristo, en voz de baríto­no y en emotivo diálogo con la orquesta que no parece sino un comentario de las palabras. Es una obra de profundo dra­matismo, clara expresión del espíritu re­ligioso y del genio musical de Listz.

Himno de Jesús, de Gustav Holst.

Obra de gran envergadura, para dos coros, coro femenino y orquesta. Se ca­racteriza por sus dramáticos y emotivos contrastes de expresión musical. Ya en obertura o preludio se evocan dos himnos de canto llano: Pange, lingua, y Vexilla Regís, cuyos acordes vuelven a sonar una vez más dentro de la composición.

Voces y melodía vienen, dentro de su ri­queza de matices, a sentirse como en un integral unísono.

Offícium haebdomadae sanctae, de T. L de Victoria.

Según opinión unánime de musicó­logos e historiadores, en L de Victoria ha alcanzado la música religiosa los más elevados acentos de esa expresividad y emotiva sinceridad con que el hombre ha cantado a la divinidad. Las nueve la­mentaciones, 18 responsoríos, dos Pa­siones y otras admirables y admiradas composiciones que dan cuerpo a este Officíum reflejan un encendido misticis­mo que estremece, solamente compara­ble con la fuerza mística de un Juan de la Cruz o con la arrebatada inspiración de un Greco.

JUEVES SANTO

Nos recuerda este día la última Ce­na de Jesús (la Eucaristía), su agonía en Getsemaní, su arresto y el abandono de sus discípulos. Muy para este día son composiciones como las siguientes:

Pañis angelicus, de Cesar Franck.

Aunque menos ambiciosa que otras obras religiosas de su autor, no es ésta menos famosa. De tinte profano, en una primera impresión, no deja de ser expre­sión de un profundo sentido y senti­miento religioso y de esa fe que Franck se propuso y trató siempre de despertar y transmitir.

Ave verum, de W. A. Mozart.

En él nos ha dejado su autor algo g de lo mejor de sí mismo y de cuanto constituyera lo más puro, libre y auténtico de la música de su tiempo y, tal vez, de todas las épocas. Berlioz veía en esta composición «la expresión sublime de la adoración extática» en su esencialidad y sin concesiones al más mínimo artificio. ¡Qué perfección en el tejido polifónico de las voces y en su tratamiento armó­nico! ¡Y qué cálido y hondo equilibrio con el popular melodismo austríaco se desprende de la pieza!

Oh salutaris hostia, de C. Saint-Saens.

Conocemos cinco composiciones suyas con este título, a cual de ellas más inspirada y más devota por su carácter oracional y de alabanza. Y esa misma tónica reflejan sus dos Ave verum y su Pañis angelicus para tenor, soprano, quinteto de cuerda y órgano.

Lauda, Sion, de Mendelssohn.

Está considerada como su obra más importante escrita para un texto latino. Como toda su música religiosa, es ésta un acabado modelo de estética espiri­tual, en la que se percibe la unción y el gusto por lo que pudiera denominarse una oración musicada, tal como la des­cubriera él en las obras de Bach. Sólida­mente orquestada, nos recuerda la Misa en Do de Beethoven. «Escribir música religiosa es para mí una necesidad». Esta confesión de Mendelsssohn es ya de por sí un elocuente testimonio de su espiri­tualidad tan unciosamente sonorizada en su música.

Cristo en el huerto de los Olivos, de Beethoven.

Basada en un texto de Franz X. Huber, esta composición-oratorio no deja de ir introduciéndonos comunionalmente, a través de sus interesantes y atracti­vos procedimientos orquestales, en la dolorosa y desgarrada oración de Jesús en Getsemaní.

VIERNES SANTO

Representa una llamada a revivir el acontecimiento mismo de la pasión de Cristo y a meditar sobre el significado del misterio de la Cruz, sólo comprensi­ble, por otra parte, a la luz de la Resu­rrección. He aquí algunas obras musica­les muy para este día:

Threni, id est, lamentatio Jeremiae prophetae, de Stravinski.

Obra de grandiosa concepción, es­crita entre 1956 y 58. Dentro de su ma­jestuosa seriedad, no deja de producir un misterioso embrujo y de invitar a una recogida e interpeladora medita­ción.

Pasión según san Juan, de A. Scarlatti.

Está considerada como una de sus más austeras y emotivas creaciones li­túrgicas, y dígase lo propio de la Pasión según Mateo, del célebre Schütz.

Pasiones, de J. S. Bach.

La Pasión según san Juan es una es­pléndida obra, con fragmentos de una extremada belleza, como el coro inicial -que anuncia ya el drama que se va a desarrollar-, el coro n. 23, los corales nn. 27 y 68 y, muy especialmente, el aria n. 58, una de las cimas del arte de Bach. La pasión según san Mateo, estrenada el Viernes santo de 1729 en Leipzig, está considerada como una de las más bellas y más perfectas composiciones de todos los tiempos. Frente a la anterior, se dis­tingue ésta por su tono más sereno y más contemplativo. Y es de mayor ri­queza polifónica y tímbrica. Los coros inicial y final son de una belleza sobre-cogedora. El aria que sigue al breve coro n. 73 constituye uno de los momentos más bellos de toda la obra. Con razón se ha dicho que la concepción bachiana de la «música como expresión de un senti­miento universal ha hecho de su obra, y muy en especial de su Pasión según san Mateo, al margen de credos, razas y lu­gares, el símbolo de un arte a la vez hu­mano y eterno».

Passio et mors Domini Nostri Jesuchristi, de K. Penderecki.

Compuesta entre 1963 y 65, consti­tuye hasta ahora el último eslabón den­tro de la tradición de musicar el relato bíblico de la pasión y muerte de Cristo. Consta de 26 números, en dos partes estructuralmente simétricas. Sus textos la­tinos están tomados del Evangelio de san Lucas -con algún pasaje de san Juan-, de los salmos, del misal y brevia­rio romanos. Conjuga elementos tradi­cionales -como el gregoriano- y técni­cas contemporáneas. Se dan cita aquí los más variados sentimientos: temor, angustia, deseo, tristeza, soledad, aban­dono, esperanza, que llegan a penetrar de lleno en la esfera emocional del j oyente. Con esta obra ha logrado su autor captar la atención mundial y elevar­se hasta los más afamados nombres del panorama internacional.

Siete palabras de Cristo en la cruz, de J. Haydn.

Es un oratorio para solistas, coro y orquesta, de carácter netamente religio­so, basado en una obra orquestal ante­rior que el Cabildo de la catedral de Cá­diz encargara a Haydn. No deja de ser una novedad la intercalación, dentro de la obra, de un interludio para orquesta de viento.

Sonata al santo sepulcro, de Vivaldi.

Combinando elementos de las de­nominadas Sonata per chiesa y Sonata per camera, Vivaldi ha compuesto esta hermosa página, que se abre ya con un movimiento grave y majestuoso, evoca­dor de la santidad del lugar.

SÁBADO SANTO

En su soledad y en su recogida y si­lenciosa espera de la Pascua, la Madre de Jesús ha sido también fuente de ins­piración para poetas y músicos. Ahí está el Stabat Mater, poema medieval atri­buido a J. de Todi, en el que se han ins­pirado compositores de todas las épocas, como Schütz, Vivaldi, Cornelius, Pergo-lesi, Luchesi, Rossini, Gouvy, Sehubert, Haydn, Dvorak, Poulenc, Penderecki. Da­da la extraordinaria fusión entre música y texto, un hondo sentimiento religioso acompaña la audición de las respectivas composiciones. La estrofa final -Quando corpus morietur- aparece siempre como un canto de gozosa esperanza. Llama la atención el perfecto equilibrio entre los solos, los coros, los timbres y el colorido orquestal.

Obligados a elegir una terna, desta­caríamos aquí a Vivaldi, por el patetismo de su Stabat Mater; a Haydn, por el su-yo.obra maestra que contribuyó, acaso como ninguna otra suya, a extender su fama en el exterior; y el de Dvorak, con el suyo, tah vivamente humano y de gran belleza y valor musicales.

DOMINGO DE PASCUA

Núcleo configurador del año litúr­gico y centro de la vida cristiana, la re­surrección de Cristo ilumina nuestra existencia, por muy oscura que ésta sea. Aclamar al Resucitado es un canto pro-fético a la comunidad cristiana, en su caminar hacia la Pascua eterna. ¡Qué magníficas composiciones ha inspirado este gran misterio! Solamente unos ejemplos.

Victimae paschali laudes, una de las piezas más inspiradas del repertorio gregoriano.

El mismo J. S. Bach la erigió como modelo y tema de su Cantata para el día de Pascua. Las tres primeras estrofas describen en acentos solemnes la victo­ria de Cristo sobre la muerte. Las cuatro siguientes son un delicado diálogo entre los Apóstoles y María Magdalena. La úl­tima estrofa es como un tutti en el que vienen como a tomar parte todos los fieles cristianos para declarar su alegría y su fe en la resurrección de Cristo.

Historia de la resurrección, de Schütz.

Es un oratorio pascual de desbor­dante lirismo. Con un procedimiento descriptivo, nos está haciendo sentir al vivo la escena: una agitada serie de cor­cheas evoca los acelerados pasos de Magdalena, de Pedro y de Juan; los sus­piros cromáticos permiten adivinar las lágrimas de Magdalena; la remoción de la piedra sepulcral encuentra su expre­sión en una soberbia vocalización. Es impresionante el dúo de los discípulos de Emaús, rezumando fervor místico. El doble coro final deja en el oyente, con su espectacularidad, una extraordinaria im­presión de sonora y resonante exaltación.

El Mesías, obra cumbre de Haendel.

Escrita en una especie de arrebato febril, entre el 22 de Agosto y el 14 de septiembre de 1740. De su triunfal Alleluia confiesa el mismo Haendel no saber si, durante su composición, estaba den­tro o fuera del cuerpo. Se trata de un drama musical sobre el misterio de la Redención y sobre la relación entre el hombre y Dios. Su audición impresionó de tal manera a Haydn, que inspiró a es­te otro gran compositor sus dos grandes Oratorios: La creación y Las Estaciones. Y oyentes habrá que no dejarían de es­cuchar con sumo agrado el otro Orato­rio del mismo Haendel titulado La Resu­rrección, con sus bellísimos solos de música verdaderamente «celeste» y sus apoteósicos coros finales.

La resurrección de Cristo, del moderno compositor italiano L Perosi.

Se trata de un Oratorio loado por los mejores críticos y aplaudido siempre por el público. Pasos hay que bastan pa­ra inmortalizar una obra que tan emoti­vamente ha acertado a interpretar el sentimiento del alma popular. ¡Qué be­llos y emotivos pasajes cabría subrayar, como el preludio de la segunda parte, que culmina en el Alleluia gregoriano del coro, y el bellísimo y triunfal Victi­mae paschali laudes y Alleluia final que canta la victoria de la vida sobre la muerte!


--------------------------------------------------------------------------------

Macario Diez Presa es melómano y profesor de filosofía.





Archivo de entradas