jueves, 19 de noviembre de 2009

20 de noviembre 2009‏. Día Mundial del Niño

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El 20 de noviembre es el Día Mundial del Niño y la Niña y se celebran 20 años de la Declaración de los Derechos del Niño y de la Niña, así como de la Convención sobre los Derechos del Niño y de la Niña.
Este año, diversas organizaciones ponen acentos diferentes: la pena de muerte a menores, los niños soldado, etc. Para todo ello podéis consultar en las páginas web de estas organizaciones y, por supuesto, buscando en internet el tema de los Derechos de los Niños como puede ser la Unicef (www.unifef.es).
Nosotros os enviamos la posibilidad de una oración comunitaria que podéis utilizar adaptándola a vuestras diferentes comunidades, situaciones, grupos, etc. La oración contiene una presentación en Power Point que os incluimos. Igualmente os enviamos un testimonio del trato a los menores inmigrantes en España. No es imprescindible que esta oración se haga el mismo día 20 de noviembre sino que puede ser usada y adaptada para cualquier otro momento.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La Marcha Mundial

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La Marcha Mundial comenzó en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, día aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por la Naciones Unidas día Internacional de la No-Violencia. Finalizará en la cordillera de Los Andes, en Punta de Vacas al pie del Monte Aconcagua el 2 de enero de 2010.
Durante estos 90 días, pasará por más de 90 países y 100 ciudades, en los cinco continentes. Cubrirá una distancia de 160.000 km por tierra. Algunos tramos se recorrerán por mar y por aire. Pasará por todos los climas y estaciones, desde el verano tórrido de zonas tropicales y el desierto, hasta el invierno siberiano. Las etapas más largas serán la americana y la asiática, ambas de casi un mes. Un equipo base permanente de cien personas de distintas nacionalidades hará el recorrido completo.

POR QUÉ
Porque el hambre en el mundo puede resolverse con el 10% de lo que se gasta en armamento. ¿Podemos imaginar cómo sería si se destinara el 30 o el 50% para mejorar la vida de la gente, en vez de aplicarlo en destrucción?
Porque eliminar las guerras y la violencia representa salir definitivamente de la prehistoria humana y dar un paso de gigante en el camino evolutivo de nuestra especie.
Porque en esta aspiración nos acompaña la fuerza de las voces de cientos de generaciones anteriores, que sufrieron las consecuencias de las guerras, y cuyo eco sigue escuchándose hoy en todos los lugares donde siguen dejando su siniestra estela de muertos, desaparecidos, inválidos, refugiados y desplazados.
Porque un "mundo sin guerras" es una propuesta que abre el futuro y aspira a concretarse en cada rincón del planeta en el que el diálogo vaya sustituyendo a la violencia.
¡Ha llegado el momento de hacer oír la voz de los sin-voz! Millones de seres humanos piden por necesidad que se acaben las guerras y la violencia.

Podemos conseguirlo uniendo todas las fuerzas del pacifismo y de la no-violencia activa del mundo.

CUÁNDO
Comenzará en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por las Naciones Unidas "Día Internacional de la No-Violencia". Finalizará en la cordillera de Los Andes (Punta de Vacas, Aconcagua, Argentina) el 2 de enero de 2010.
Durará 90 días, tres largos meses de viaje. Pasará por todos los climas y estaciones, desde el verano tórrido de zonas tropicales y desiertos hasta el invierno siberiano.

QUIÉN PARTICIPA
La marcha es una iniciativa de “Mundo sin guerras”, organización internacional - impulsada por el Movimiento Humanista - que trabaja desde hace 15 años en el campo del pacifismo y la no-violencia.
Sin embargo, la marcha Mundial se construirá entre todos. Está abierta a la participación de toda persona, organización, colectivo, grupo, partido político, empresa, etc., que comparta la sensibilidad de este proyecto. Así pues, no se trata de algo cerrado, sino de un recorrido que se irá enriqueciendo gracias a las actividades que se pongan en marcha según las distintas iniciativas.
Por eso invitamos a la participación activa, a que cada cual aporte su creatividad al paso de la MM por cada lugar, en una convergencia de múltiples actividades: encuentros, foros, festivales, conciertos, expresiones culturales, deportivas, artísticas, musicales y educativas. Tiene cabida todo aquello que la imaginación sea capaz de concebir.
Los canales de participación son múltiples, destacando la participación virtual en la MM a través de internet.
Es una marcha de la gente y para la gente, que pretende llegar a la mayoría de la población Mundial. Por esto se convoca a todos los medios de comunicación para que difundan esta vuelta al mundo por la Paz y la No-violencia.

QUÉ SE VA A HACER
A su paso por las ciudades se realizarán todo tipo de foros, conferencias y eventos (deportivos, culturales, sociales, etc.), que se irán organizando según surjan iniciativas en cada lugar.
En estos momentos se cuenta ya con cientos de proyectos que diferentes personas y organizaciones han puesto en marcha.

PARA QUÉ
Para denunciar la peligrosa situación Mundial que nos está llevando hacia las guerras con armamento nuclear, que supondrían la mayor catástrofe humana de la historia, un callejón sin salida.
Para dar voz a la mayoría de los ciudadanos del mundo que no están a favor de las guerras ni de la carrera de armamento. Todos sufrimos las consecuencias de la manipulación de unos pocos porque no damos una señal unida. Es hora de que cada uno muestre su postura, su rechazo. Une tu señal a la de muchos otros y tu voz tendrá que ser escuchada.
Para lograr: la eliminación de las armas nucleares a nivel mundial; el retiro inmediato de las tropas invasores de los países ocupados; la reducción progresiva y proporcional del armamento convencional; la firma de tratados de no agresión entre países y la renuncia de los gobiernos a utilizar la guerra para resolver conflictos.
Para poner en evidencia otras múltiples formas de violencia (económica, racial, sexual, religiosa…) escondidas o disfrazadas por los que las provocan, y para proporcionar a quienes las sufren un cauce para hacerse escuchar.
Para, de la misma manera que ha sucedido con la ecología, crear conciencia global de la necesidad de una verdadera Paz y de rechazo total hacia todo tipo de violencia.

Contradictorios

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Así somos. Queremos una cosa y hacemos lo contrario. Muy a menudo uno se vive preso de contradicciones. Proponiendo lo que no vives. Anunciando lo que no sabes muy bien cómo creer. Criticando lo que uno mismo hace.
Las personas somos complejas. Quizás eso es lo que hace que la vida sea tan impredecible, para lo bueno y para lo malo. Pero que no falte la capacidad de perseguir el bien, aunque sea con pies de barro. Que no falte un corazón que, aunque a veces se lastime, sea capaz de arder con pasión y encender el mundo.

1. Los pies de barro...

Yo repuse: “¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho” (Jer 1, 6)

Uno se siente a menudo débil. Incapaz. Tan limitado… Miras alrededor y te parece que todo el mundo es mucho más fuerte, más sabio, más sensato, más lúcido. Te parece que hasta tus lágrimas son tontas. Piensas en qué dirían los otros si te conociesen de verdad (“seguro que pasarían de mí”). Pesa la sensación de ser solo fachada, de no dejar que haya quien entre a ese mundo interior en el que todo es un poco más difícil.

Quieres volar y te ves atado al suelo. Quieres soñar, y velas despierto. Quieres amar, y te ves frío. Quieres cantar, y no sale la voz. Pero no hay que quemarse por ello, pues todos tenemos los pies de barro.

¿Cuáles son tus “quiero y no puedo”? ¿Aceptas los pies de barro de tus gentes?

2. ...y el corazón de fuego

El Señor me contestó: “No digas que eres un muchacho: que a donde yo te envíe, irás; lo que yo te mande, lo dirás. No tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte” (Jer 1,7-8)

Pero, al mismo tiempo, sigue siendo verdad la vida que corre por uno. Y a ratos el sueño toma forma, y el amor se hace abrazo, y remontas vuelo. A veces el evangelio sí que ilumina.

Y entonces no importa la propia debilidad, sino la fortaleza de Dios y de los otros, que ayudan a que uno mismo sea pura pasión, y justicia, y encuentro. Entonces recuerdas por qué peleas. Entonces la risa es sonora, y los ojos brillan, y te vuelves casa para tantos. Y tu palabra es caricia que aquieta.
¿Cuándo te sientes vida, fuego, pasión? ¿Qué te hace “arder”?

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Qué es eso? Eso es amor

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Este emotivo vídeo, además de ser tremendamente conmovedor nos invita a hacer un pequeño ejercicio de reflexión sobre la vida y el papel que cada uno de nosotros jugamos en ella según los momentos y las circunstancias. Pero sobre todo ahonda en el deber de responder de la misma manera a los que un día nos dieron todo su cariño o hicieron algo por nosotros.


Hoy ya no tengo esos sueños

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Circular 2009. Pedro Casaldáliga
El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad.
En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humil¬dad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.
Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.
Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos…
La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.
En la campaña electoral de EE. UU. se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.
Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».
Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).
Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».
Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.

Pedro Casaldáliga

viernes, 13 de noviembre de 2009

Las verdades de Ágora

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Ágora es la última película de Alejandro Amenábar. Sobre el telón de fondo de la vida de Hipatia, filósofa neoplatónica que vivió en Alejandría entre 355 y 415 y murió a manos de una turba de cristianos, el director presenta el eterno duelo entre la razón y el fanatismo religioso, siendo los cristianos los que peor parados salen en esta película.
No es de extrañar, por tanto, que en muchos medios católicos se haga una fuerte crítica de la cinta, bien por razones históricas, bien por la ideología subyacente del director-guionista.
Poco se sabe de Hipatia, lo justo para poder afirmar que fue la primera matemática de la historia y que reunió a discípulos cristianos y paganos en la búsqueda de la verdad científica. Con estos brochazos amplios, más los datos de otras fuentes históricas que muestran la extraordinaria violencia en la que vivió Alejandría por aquellos décadas y que llevó al asesinato, entre otros, de dos obispos, Amenábar monta una historia que no deja a nadie indiferente.
La película me resulta incómoda como cristiano. Pero no por sus errores históricos, por la licencia creativa que Amenábar utiliza o por su carga ideológica, sino por las verdades que contiene. Quienes amamos a la Iglesia y estamos comprometidos en que se parezca más a la comunidad que Jesús fundó, haremos bien en tomar nota de esas verdades que escuecen.
La primera de todas es que la película es de rabiosa actualidad, pues la intolerancia y violencia religiosas que denuncia siguen dándose en el presente. Es posible que esos extremistas, que en la película salen con una estética un tanto talibán, no se den hoy, en su versión más cruda, dentro de la Iglesia, pero no podemos mirar para otro lado como si no tuviéramos trapos sucios que lavar. Hay un extremismo más sutil que los católicos seguimos practicando cuando se excluye al hermano que piensa distinto, cuando no se toleran ciertas opciones morales, cuando se cierra el diálogo con la ciencia y la cultura modernas…
La segunda verdad afecta a la desmitificación de la historia de la Iglesia de los primeros siglos y, en especial, del siglo IV en adelante. ¿Alguien, en su sano juicio, puede pensar que la religión cristiana pasó de ser perseguida a ser la oficial del imperio romano sin violencia? Que se lo digan a todos los que sufrieron las persecuciones contra las herejías a partir del siglo V, a los largo de la Edad Media y en las guerras de religión del Renacimiento a esta parte.
La tercera, y que la película presenta con claridad, versa sobre el papel de la mujer en la comunidad cristiana. Jesús fue una persona inclusiva que colocó a la mujer en pie de igualdad dentro de la comunidad primitiva, como corresponde a una familia donde el modelo patriarcal queda abolido porque “sólo hay un Padre y todos vosotros sois hermanos y hermanas” (Mt 23,1-12). Pero los primeros siglos del cristianismo dieron al traste con este modelo al importar formas negativas de ver a la mujer basadas en filosofías dualistas.
Finalmente, la película presenta una estructura jerárquica de la Iglesia paralela a la autoridad imperial, enfrentada en ocasiones a ésta, colaborando con ella en otras. La declaración de religión oficial trajo consigo un enorme incremento del poder en los obispos y en el papado, la clericalización del ministerio cristiano y la mimetización de ciertas estructuras imperiales por parte de la Iglesia. La dogmatización de la fe, que comenzó a ser definida hasta la última tilde, generó a la larga una triste historia de persecuciones de herejes, el oscurantismo de la Inquisición y las guerras de religión que asolaron el mundo y cuyas consecuencias todavía arrastramos. Dicen muchas teólogas, y no sin razón, que toda esta violencia tiene también mucho que ver con la falta de lo “femenino” en los órganos de decisión de la comunidad cristiana.
Al término de la película, en el culmen de la violencia más brutal, hay una chispa de amor que nos da esperanza. La misma esperanza que tenemos tantos cristianos que creemos, desde el Concilio Vaticano II, que la Iglesia debe volver a las fuentes, al Evangelio, a la sencillez de un Jesús que es buena noticia para todos, sobre todo para los “extras” de esta gran película que es el mundo y que mueren por exigencia del guión sin merecer luego aparecer en los créditos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Camina, Señor, conmigo

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Caminaré siempre en tu presencia
por el camino de la vida.
Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.
Caminaré a pie descalzo,
con el único gozo
de saber que eres mi tesoro.
Toma mis manos, hazlas acogedoras
Toma mi corazón, hazlo ardiente.
Toma mis pies, hazlos incansables.
Toma mis ojos, hazlos transparentes.
Toma mis horas grises, hazlas novedad.
Hazte compañero inseparable de mis caídas y tribulaciones
Y enséñame a gozar en el camino
de las pequeñas cosas que me regalas,
sabiendo siempre ir más allá
sin quedarme en las cunetas de los caminos.
Toma mis cansancios, hazlos tuyos.
Toma mis veredas, hazlas tu camino.
Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida.
Toma mi pobreza, hazla tu riqueza.
Toma mi obediencia, hazla tu gozo.
Toma mi nada, haz lo que quieras.
Toma mi familia, hazla tuya.
Toma mis pecados.
Toma mis faltas de amor,
mis eternas omisiones,
mis permanentes desilusiones, mis horas de amarguras.
Camina, Señor, conmigo;
Acércate a mis pisadas.
Hazme nuevo en la donación,
alegría en la entrega
gozo desbordante al dar la vida,
al gastarse en tu servicio. Amén





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