jueves, 16 de junio de 2011

Profetas del 15-M

Por Con No hay comentarios:
Joxe Arregi, Teólogo
Domingo, 5 de Junio de 2011. DEIA

QUÉ es lo que quieren estos tíos, si no han trabajado en su puta vida?". "Despejad la plaza, que quiero dar de comer a las palomas". Se me humedecieron los ojos cuando, el domingo por la tarde, una de las indignadas de la plaza Arriaga de Bilbao nos leyó estos comentarios, y otros igualmente terribles, que acababan de aparecer en ciertos blogs integristas. Me pregunté: ¿Es el colmo del cinismo o es la sima de la inconsciencia? Y pensé: Tal vez hoy habrán ido a misa esos que hablan así.
Me gustaría entrar por un momento en el corazón de las personas que escribieron tales comentarios y entender por qué oscuras razones se expresan con tanta dureza sobre esta rebelión pacífica que es el 15-M. Y me gustaría decirles: Amiga/o, ¿hablarías así si tus hijos de 30 y 35 años estuvieran en paro, si no tuvieran una casa en que vivir con sus parejas y darte nietos, y hacer crecer en el mundo la vida y la dicha? Amigo/a, ¿nunca te ha estremecido la denuncia del profeta: "Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio y falsearemos las balanzas para robar; compraremos al desvalido por dinero; venderemos al pobre por un par de sandalias" (Amos 8,5-6)? ¿No ven tus ojos el dolor del mundo? ¿No oyen tus oídos su clamor? Tal vez te llames cristiano y lo seas; pero ¿cómo rezas entonces el Padrenuestro, si no es como "un manifiesto revolucionario y un himno de esperanza" (J. D. Crossan)? ¿En qué piensas cuando dices: "Venga a nosotros tu reino" y "Danos el pan de cada día"?

Nadie sabe si el 15-M es un vigoroso germen de transformación planetaria o no es más que un sueño generoso y pasajero. Eso no depende de ellos, sino de nosotros, de todos nosotros. "Si no buscas una solución, eres parte del problema", nos han dicho certeramente. No es seguro que tenga éxito aunque lo apoyemos, pero es seguro que no tendrá éxito si no lo apoyamos. Y en cualquier caso, la calidad de un compromiso no se mide por el éxito o el fracaso, sino por la generosidad vivida y por el valor de la causa, aunque fracase. A veces hay que medir la acción en función del resultado previsto, no digo que no, pero hay causas -son las causas más humanas- que merecen adhesión aunque fracasen. Nada hay más ético y humano, nada más divino, que la compasión y el compromiso con el herido del camino sin esperar premio ni obtener éxito. ¿Qué otra cosa hizo Jesús cuando subió a la montaña y proclamó: "Bienaventurados vosotros, los pobres, porque Dios os librará", cuando salió a los caminos y curó a quien pudo, cuando se enfrentó al Sanedrín y al Pretorio arriesgando su vida? No importa que fracasara, si es que fracasó. ¿Qué es el éxito y qué es el fracaso?

"El crucificado vive en Dios", proclamaron los cristianos después de su fracaso. El vencido es victorioso, el condenado ha subido al cielo, porque Dios está con los que padecen el infierno. Donde está Dios, allí es el cielo. No os quedéis, pues, mirando al cielo, sino transformad la tierra.

La causa de los jóvenes indignados de nuestras plazas es la causa más justa del planeta entero y merece la pena, aunque fracase. Pero sería tremendo que fracasara por nuestra desidia. Es la causa del Evangelio. Es la causa de Dios. La causa de Dios no es que todo el mundo crea en Dios -¿qué significa eso?-, sino que el mundo sea justo y viva en paz, que todas las criaturas sean dichosas. La causa de Dios se defiende en las tiendas de campaña de las plazas, mucho más que en los templos de piedra.

Está bien que los cristianos nos reunamos cada domingo a celebrar la memoria de Jesús, cuyo fracaso es ascensión. Pero no sería la misa de Jesús, si antes o después, de una manera u otra, no acudimos, con todos los párrocos al frente, a reunirnos con los jóvenes indignados de las plazas que encarnan el sueño y la causa de Jesús. Está bien -digamos que sí- que los obispos convoquen a los jóvenes del mundo entero a la JMJ en Madrid, pero creo que sería una traición a Jesús, al Evangelio, a la memoria y a la esperanza de la Iglesia, si estos jóvenes, antes y después de la JMJ, no se sumaran a la juventud mundial del 15-M, reclamando con ellos lo mismo que Jesús reclamaba, y dándole así a Dios el único culto que le honra. Sería un sacrilegio que la JMJ vaya a gastar 50 millones de euros -en buena parte, dinero de los contribuyentes que somos todos; en otra

buena parte, donaciones interesadas de algunas de las empresas más corruptas del Estado español-, si los jóvenes de la JMJ no apoyaran activamente la rebelión bíblica de los jóvenes del 15-M. El vía crucis de la Castellana sería entonces una farsa cruel.

Pues no hay gloria de Dios sin democracia real. Y no hay democracia real.

No hay democracia real

* cuando el 40 % de la juventud no tiene trabajo ni casa; cuando en las listas de las últimas elecciones españolas había tantos candidatos corruptos que nos seguirán mandando si han sido elegidos, y si no lo han sido también;

* cuando la eliminación del fraude fiscal en el Estado español permitiría dar 20.000 euros a cada uno de los 4 millones de parados; cuando 300 multinacionales gobiernan a todos los gobiernos; cuando unas pocas empresas controlan y manipulan a todos los medios de comunicación y hacen que la libertad de expresión e incluso de opinión sea mera ficción;

* cuando los países ricos imponen los precios y aranceles que les interesan;

* cuando el dinero sirve ante todo para ganar dinero;

* cuando están aplicando como remedio para la crisis las mismas medidas que la han provocado;

* cuando, solo en África, mueren 2 niños por minuto a causa de la malaria, y mueren 10 niños por minuto en el mundo por beber agua contaminada, y 21 niños por falta de medicinas (los matamos tú y yo, pero nunca habrá para ellos ninguna ley de víctimas);

* cuando el 40% de la humanidad vive con menos de 2 dólares por día; cuando los países ricos destinan a la ayuda del desarrollo menos que en los años 90;

* cuando lo que hemos dado a los bancos en crisis bastaría para resolver el hambre en el mundo durante los próximos 54 años por lo menos.

* No hay democracia real cuando se deja libre a un zorro en un corral, como se ha escrito. "No falta dinero. Sobran ladrones", como dice un cartel en la plaza Arriaga.

¡Bien por nuestros jóvenes de nuestras plazas, alegres e indignados, lúcidos y generosos, con su bloc y su boli moderando asambleas en corro, dando lecciones de política a los políticos, de economía a los economistas, de verdadera teología a los creyentes de todas las religiones! ¿Qué piden estos jóvenes en las plazas? Solamente piden aquello que debe y puede ser. "Esto es revolucionario y es solo el comienzo", y de nosotros depende que tenga futuro, es decir, que tengamos futuro.

Son como los viejos profetas de la Biblia, que inventaron imágenes y palabras para el sueño posible, para Dios, porque dice Dios: "Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando en las plazas, ¿no lo notáis. Trazaré un camino en el desierto, senderos en la estepa" (Isaías 43,19). Y añade Dios: "Pero no podré hacer nada nuevo, no podré trazar un camino en el desierto ni ser el futuro del mundo si no es a través de vosotros".

Fallece Rosa Palomino

Por Con No hay comentarios:
La Familia de Pedro Bienvenido Noailles en Alcalá la Real os queremos comunicar nuestro agradecimiento por la vida de Rosa Palomino, asociada laica de la Sagrada Familia de Burdeos. Su mensaje de vida, de confianza y abandono en las manos del Padre, es un testimonio vivo para la Familia y para todos aquellos que la han conocido.
El entierro será hoy, 15 de junio de 2011, a las 6:00 de la tarde, en la Parroquia del Salvador.

En palabras de la propia Rosa:

Por dura que parezca y compliquemos la vida, cuando menos te lo esperas empieza la vida, en lo oscuro encuentras la luz, todo se empieza a ver claro y lo que pensabas que no podía ocurrir ocurre. Con optimismo miramos el porvenir con rostro sereno y las pupilas dilatadas, que nace del íntimo convencimiento de que la mano de Dios nos guía en todo y siempre.

“Despiértame, Señor, sáname de cualquier desesperanza,
que ponga en sintonía mi vida con la tuya, y,
aunque yo me adormezca,… despiértame, Señor”.


Rosa Palomino ( mayo 2008)

sábado, 11 de junio de 2011

Invocación

Por Con No hay comentarios:
12 de junio de 2011
Pentecostés
Juan 20,19-23

Según San Juan, el Espíritu hace presente a Jesús en la comunidad cristiana, recordándonos su mensaje, haciéndonos caminar en su verdad, interiorizando en nosotros su mandato del amor. A ese Espíritu invocamos en esta fiesta de Pentecostés.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de "Padre" que nos enseñó Jesús. Si no sentimos su presencia buena en medio de nosotros, viviremos como huérfanos. Recuérdanos que sólo Jesús es el camino que nos lleva hasta él. Que sólo su vida entregada a los últimos nos muestra su verdadero rostro. Sin Jesús nunca entenderemos su sed de paz, de justicia y dignidad para todos sus hijos e hijas.
Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu aliento, olvidaremos una y otra vez su Proyecto del reino de Dios. Viviremos sin pasión y sin esperanza. No sabremos por qué le seguimos ni para qué. No sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Que no echemos cargas pesadas sobre nadie. Que no dictaminemos sobre problemas que no nos duelen ni condenemos a quienes necesitan sobre todo acogida y comprensión. Que nunca quebremos la caña cascada ni apaguemos la mecha vacilante.
Ven Espíritu Santo e infunde en nosotros la experiencia religiosa de Jesús. Que no nos perdamos en trivialidades mientras descuidamos la justicia, la misericordia y la fe. Que nada ni nadie nos distraiga de seguirlo como único Señor. Que ninguna doctrina, práctica o devoción nos aleje de su Evangelio.
Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad. Enséñanos a alimentar nuestra vida, no de tradiciones humanas ni palabras vacías, sino del conocimiento interno de su Persona. Que nos dejemos guiar siempre por su Espíritu audaz y creador, no por nuestro instinto de seguridad.
Ven Espíritu Santo, transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros no cambia, nada cambiará en su Iglesia. Si todos seguimos cautivos de la inercia, nada nuevo y bueno nacerá entre sus seguidores. Si no nos dejamos arrastrar por su creatividad, su movimiento quedará bloqueado.
Ven Espíritu Santo y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús. Atrapados por nuestros miedos e incertidumbres, no somos capaces de escuchar su voz ni sentir su aliento. Despierta nuestra adhesión pues, si perdemos el contacto con él, seguirá creciendo en nosotros el nerviosismo y la inseguridad.

José Antonio Pagola

viernes, 10 de junio de 2011

Pentecostés

Por Con No hay comentarios:
¡Ven santa Ruah!
Haznos personas abiertas y compasivas
que expresemos nuestra indignación y esperanza
junto a todos los que ven truncado su futuro
por la prepotencia y mala gestión de los de siempre;
que acampemos solidariamente con el 15-M
manteniendo encendida la llama de un futuro mejor
hasta que brille tu sol de justicia en rincones y plazas.
Ulibarri Fl.

PENTECOST+ëS -C- LA FUERZA DEL ESP+ìRITU 12-6-11

jueves, 9 de junio de 2011

Viaje apostólico a Croacia (Vigilia con los jóvenes)

Por Con No hay comentarios:
DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Plaza del Bano Josip Jelačič - Zagreb
Sábado 4 de junio de 2011

Queridos jóvenes:
Os saludo a todos con gran afecto. Estoy particularmente contento de estar con vosotros en esta histórica plaza que representa el corazón de la ciudad de Zagreb. Un lugar de encuentro y de comunicación, donde a menudo domina el ruido y el movimiento de la vida cotidiana.
Ahora, vuestra presencia la transforma casi en un “templo”, cuya bóveda es el cielo mismo, que esta tarde parece inclinarse sobre nosotros. Queremos acoger en el silencio la Palabra de Dios que ha sido proclamada, para que ilumine nuestras mentes e inflame nuestros corazones.
Agradezco vivamente a Monseñor Srakić, Presidente de la Conferencia Episcopal, las palabras con las que ha introducido nuestro encuentro; y en modo particular saludo y agradezco a los dos jóvenes que nos han ofrecido sus bellos testimonios. La experiencia vivida por Daniel recuerda la de San Agustín: es la experiencia de buscar el amor “fuera” y luego descubrir que está más cercano de mí que yo mismo, que me “toca” en lo profundo y me purifica… Mateja, en cambio, nos ha hablado de la belleza de la comunidad, que abre el corazón, la mente y el carácter… Gracias a los dos.
San Pablo –en la lectura que se ha proclamado– nos ha invitado a estar “siempre alegres en el Señor” (Fil 4, 4). Es una palabra que hace vibrar el alma, si consideramos que el Apóstol de los Gentiles escribe esta Carta a los cristianos de Filipos mientras se encontraba en la cárcel, a la espera de ser juzgado. Él está encadenado, pero el anuncio y el testimonio del Evangelio no pueden ser encarcelados. La experiencia de san Pablo revela cómo es posible mantener la alegría en nuestro camino, aun en los momentos oscuros. ¿A qué alegría se refiere? Todos sabemos que en el corazón de cada uno anida un fuerte deseo de felicidad. Cada acción, cada decisión, cada intención encierra en sí esta íntima y natural exigencia. Pero con frecuencia nos damos cuenta de haber puesto la confianza en realidades que no apagan ese deseo, sino que por el contrario, revelan toda su precariedad. Y estos momentos es cuando se experimenta la necesidad de algo que sea “más grande”, que dé sentido a la vida cotidiana.
Queridos amigos, vuestra juventud es un tiempo que el Señor os da para poder descubrir el significado de la existencia. Es el tiempo de los grandes horizontes, de los sentimientos vividos con intensidad, y también de los miedos ante las opciones comprometidas y duraderas, de las dificultades en el estudio y en el trabajo, de los interrogantes sobre el misterio del dolor y del sufrimiento. Más aún, este tiempo estupendo de vuestra vida comporta un anhelo profundo, que no anula todo lo demás, sino que lo eleva para darle plenitud. En el Evangelio de Juan, dirigiéndose a sus primeros discípulos, Jesús pregunta: “¿Qué buscáis?” (Jn 1, 38). Queridos jóvenes, estas palabras, esta pregunta interpela a lo largo del tiempo y del espacio a todo hombre y mujer que se abre a la vida y busca el camino justo… Y, esto es lo sorprendente, la voz de Cristo repite también a vosotros: “¿Qué buscáis?”. Jesús os habla hoy: mediante el Evangelio y el Espíritu Santo, Él se hace contemporáneo vuestro. Es Él quien os busca, aun antes de que vosotros lo busquéis. Respetando plenamente vuestra libertad, se acerca a cada uno de vosotros y se presenta como la respuesta auténtica y decisiva a ese anhelo que anida en vuestro ser, al deseo de una vida que vale la pena ser vivida. Dejad que os tome de la mano. Dejad que entre cada vez más como amigo y compañero de camino. Ofrecedle vuestra confianza, nunca os desilusionará. Jesús os hace conocer de cerca el amor de Dios Padre, os hace comprender que vuestra felicidad se logra en la amistad con Él, en la comunión con Él, porque hemos sido creados y salvados por amor, y sólo en el amor, que quiere y busca el bien del otro, experimentamos verdaderamente el significado de la vida y estamos contentos de vivirla, incluso en las fatigas, en las pruebas, en las desilusiones, incluso caminando contra corriente.
Queridos jóvenes, arraigados en Cristo, podréis vivir en plenitud lo que sois. Como sabéis, he planteado sobre este tema mi mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que nos reunirá en agosto en Madrid, y hacia la cual nos encaminamos. He partido de una incisiva expresión de san Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Creciendo en la amistad con el Señor, a través de su Palabra, de la Eucaristía y de la pertenencia a la Iglesia, con la ayuda de vuestros sacerdotes, podréis testimoniar a todos la alegría de haber encontrado a Aquél que siempre os acompaña y os llama a vivir en la confianza y en la esperanza. El Señor Jesús no es un maestro que embauca a sus discípulos: nos dice claramente que el camino con Él requiere esfuerzo y sacrificio personal, pero que vale la pena. Queridos jóvenes amigos, no os dejéis desorientar por las promesas atractivas de éxito fácil, de estilos de vida que privilegian la apariencia en detrimento de la interioridad. No cedáis a la tentación de poner la confianza absoluta en el tener, en las cosas materiales, renunciando a descubrir la verdad que va más allá, como una estrella en lo alto del cielo, donde Cristo quiere llevaros. Dejaos guiar a las alturas de Dios.
En el tiempo de vuestra juventud, os sostiene el testimonio de tantos discípulos del Señor que han vivido su tiempo llevando en el corazón la novedad del Evangelio. Pensad en Francisco y Clara de Asís, en Rosa de Viterbo, en Teresita del Niño Jesús, en Domingo Savio; tantos jóvenes santos y santas en la gran comunidad de la Iglesia. Pero aquí, en Croacia, vosotros y yo pensamos en el Beato Iván Merz. Un joven brillante, metido de lleno en la vida social, que tras la muerte de la joven Greta, su primer amor, inicia el camino universitario. Durante los años de la Primera Guerra Mundial se encuentra frente a la destrucción y la muerte, y todo eso lo marca y lo forja, haciéndole superar momentos de crisis y de lucha espiritual. La fe de Iván se refuerza hasta tal punto que se dedica al estudio de la Liturgia e inicia un intenso apostolado entre los jóvenes. Descubre la belleza de la fe católica y comprende que la vocación de su vida es vivir y hacer vivir la amistad con Cristo. De cuántos gestos de caridad, de bondad que sorprenden y conmueven está lleno su camino. Muere el 10 de mayo de 1928, con tan sólo treinta y dos años, después de algunos meses de enfermedad, ofreciendo su vida por la Iglesia y por la juventud.
Esta vida joven, entregada por amor, lleva el perfume de Cristo, y es para todos una invitación a no tener miedo de confiarse al Señor, del mismo modo que lo contemplamos, en modo particular, en la Virgen María, la Madre de la Iglesia, aquí venerada y amada con el título de “Majka Božja od Kamenutih vrata” [“Madre de Dios de la Puerta de Piedra”]. A Ella deseo confiar esta tarde a cada uno de vosotros, para que os acompañe con su protección y os ayude sobre todo a encontrar al Señor y, en Él, a encontrar el significado pleno de vuestra existencia. María no tuvo miedo de entregarse por completo al proyecto de Dios; en Ella vemos la meta a la que estamos llamados: la plena comunión con el Señor. Toda nuestra vida es un camino hacía la Unidad y Trinidad de Amor que es Dios; podemos vivir con la certeza de no ser abandonados nunca. Queridos jóvenes croatas, os abrazo a todos como a hijos. Os llevo en el corazón y os dejo mi Bendición. “Estad siempre alegres en el Señor”. Su alegría, la alegría del verdadero amor, sea vuestra fuerza. Amén. ¡Alabados sean Jesús y María!

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana

Viaje apostólico a Croacia (Encuentro con exponentes de la sociedad croata)

Por Con No hay comentarios:
DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Encuentro con exponentes de la sociedad civil, del mundo político, académico, cultural y empresarial, con el cuerpo diplomático y con los líderes religiosos.

Teatro Nacional Croata - Zagreb
Sábado 4 de junio de 2011

Señor Presidente,
Señores Cardenales,
Ilustres Señores y Señoras,
Queridos hermanos y hermanas
Me alegra mucho entrar en lo vivo de mi visita encontrándome con ustedes, que representan ámbitos cualificados de la sociedad croata y al Cuerpo Diplomático.
Mi cordial saludo se dirige personalmente a cada uno y también a las entidades vitales a las que pertenecen: a las comunidades religiosas, a las instituciones políticas, científicas y culturales, a los sectores artísticos, económicos y deportivos. Doy cordialmente las gracias a Mons. Puljic y al Profesor Zurak por las amables palabras que me han dirigido, así como a los músicos que me han acogido con el lenguaje universal de la música. La dimensión de la universalidad, característica del arte y de la cultura, es particularmente connatural al Cristianismo y a la Iglesia católica. Cristo es plenamente hombre, y todo lo que es humano encuentra en Él y en su Palabra plenitud de vida y significado.
Este espléndido teatro es un lugar simbólico, que manifiesta vuestra identidad nacional y cultural. Poder encontraros aquí a todos juntos es otro motivo de alegría del espíritu, porque la Iglesia es un misterio de comunión y se alegra siempre de la comunión, en la riqueza de la diversidad. La participación de los representantes de otras Iglesias y Comunidades cristianas, así como también de la religión judía y musulmana, contribuye a recordar que la religión no es una realidad separada de la sociedad, sino un componente suyo connatural, que constantemente evoca la dimensión vertical, la escucha de Dios como condición para la búsqueda del bien común, de la justicia y de la reconciliación en la verdad. La religión pone al hombre en relación con Dios, Creador y Padre de todos, y, por tanto, debe ser un factor de paz. Las religiones deben purificarse siempre según esta verdadera esencia suya para corresponder a su genuina misión.
Y aquí quisiera introducir el tema central de mi breve reflexión: el de la conciencia. Éste atraviesa los diferentes campos en los que ustedes están comprometidos y es fundamental para una sociedad libre y justa, tanto en el plano nacional como supranacional. Naturalmente, pienso en Europa, a la que desde siempre Croacia pertenece en el ámbito histórico-cultural y a la que está por entrar en el político-institucional. Pues bien, hay que confirmar y desarrollar las grandes conquistas de la edad moderna, es decir, el reconocimiento y la garantía de la libertad de conciencia, de los derechos humanos, de la libertad de la ciencia y, por tanto, de una sociedad libre, manteniendo abiertas, sin embargo, la racionalidad y la libertad en su fundamento trascendente, para evitar que dichas conquistas se autodestruyan, como debemos constatar lamentablemente en bastantes casos. La calidad de la vida social y civil, la calidad de la democracia, dependen en buena parte de este punto “crítico” que es la conciencia, de cómo es comprendida y de cuánto se invierte en su formación. Si la conciencia, según el pensamiento moderno más en boga, se reduce al ámbito de lo subjetivo, al que se relegan la religión y la moral, la crisis de occidente no tiene remedio y Europa está destinada a la involución. En cambio, si la conciencia vuelve a descubrirse como lugar de escucha de la verdad y del bien, lugar de la responsabilidad ante Dios y los hermanos en humanidad, que es la fuerza contra cualquier dictadura, entonces hay esperanza de futuro.
Agradezco al Profesor Zurak que haya recordado las raíces cristianas de numerosas instituciones culturales y científicas de este País, como ha sucedido también en todo el continente europeo. Es necesario recordar estos orígenes, además, por fidelidad a la verdad histórica, y es importante saber leer en profundidad dichas raíces, para que puedan dar ánimo también al hoy. Es decir, es decisivo percibir el dinamismo que hay en un acontecimiento, como, por ejemplo, el nacimiento de una universidad, o de un movimiento artístico o de un hospital. Hay que comprender el porqué y el cómo de lo que ha sucedido, para apreciar en el hoy dicho dinamismo, que es una realidad espiritual que llega a ser cultural y por tanto social. Detrás de todo hay hombres y mujeres, personas, conciencias, movidas por la fuerza de la verdad y del bien. Se han citado algunos hijos ilustres de esta tierra. Quisiera detenerme en el Padre Ruđer Josip Bošković, jesuita, nacido en Dubrovnik hace ahora trescientos años, el 18 de mayo de 1711. Él encarna muy bien la buena compenetración entre fe y ciencia, que se estimulan mutuamente para una búsqueda al mismo tiempo abierta, diversificada y capaz de síntesis. Su obra cumbre, la Theoria philosophiae naturalis, publicada en Viena, y después en Venecia a mitad del siglo XVIII, tiene un subtítulo muy significativo: redacta ad unicam legem virium in natura existentium, es decir, “según la única ley de las fuerzas existentes en la naturaleza”. En Bošković encontramos el análisis, el estudio de las múltiples ramas del saber, pero también la pasión por la unidad. Y esto es típico de la cultura católica. Por eso mismo, la fundación de una Universidad Católica en Croacia es signo de esperanza. Deseo que ella contribuya a crear unidad entre los diversos ámbitos de la cultura contemporánea, los valores y la identidad de vuestro Pueblo, dando continuidad a la fecunda contribución eclesial a la historia de la noble Nación croata. Volviendo al Padre Bošković, los expertos dicen que su teoría de la “continuidad”, válida tanto en la ciencias naturales como en la geometría, concuerda de forma excelente con alguno de los grandes descubrimientos de la física contemporánea. ¿Qué podemos decir? Rindamos homenaje al ilustre croata, pero también al auténtico jesuita; honremos al cultivador de la verdad que sabe bien lo mucho que ésta lo supera, pero que, a la luz de la verdad, sabe también emplear a fondo los recursos de la razón que Dios mismo le ha dado.
Pero, además del elogio, es preciso también valorar el método, la apertura mental de estos grandes hombres. Volvamos, por tanto, a la conciencia como clave para el desarrollo cultural y la construcción del bien común. En la formación de las conciencias, la Iglesia ofrece a la sociedad su contribución más singular y valiosa. Una contribución que comienza en la familia y que encuentra un apoyo importante en la parroquia, donde niños y adolescentes, y también los jóvenes, aprenden a profundizar en la Sagrada Escritura, que es el “gran código” de la cultura europea; y aprenden al mismo tiempo el sentido de la comunidad fundada en el don, no en el interés económico o en la ideología, sino en el amor, que es “la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” (Caritas in veritate, 1). Esta lógica de la gratuidad, aprendida en la infancia y la adolescencia, se vive después en otros ámbitos, en el juego y el deporte, en las relaciones interpersonales, en el arte, en el servicio voluntario a los pobres y los que sufren, y una vez asimilada se puede manifestar en los ámbitos más complejos de la política y la economía, trabajando por una polis que sea acogedora y hospitalaria y al mismo tiempo no vacía, no falsamente neutra, sino rica de contenidos humanos, con una fuerte dimensión ética. Aquí es donde los fieles laicos están llamados a aprovechar generosamente su formación, guiados por los principios de la Doctrina social de la Iglesia, en favor de una laicidad auténtica, de la justicia social, la defensa de la vida y la familia, la libertad religiosa y de educación.
Ilustres amigos, su presencia y tradición cultural croata me han sugerido estas breves reflexiones. Se las dejo como signo de mi estima y sobre todo de la voluntad de la Iglesia de caminar con la luz del Evangelio en medio de este pueblo. Les doy las gracias por su atención y bendigo de corazón a todos ustedes, a sus seres queridos y sus actividades.

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Qué sucedería si en vez de decir...?

Por Con No hay comentarios:
Víctor Codina sj

Los lingüistas nos enseñan que las palabras nunca son neutras, sino que están cargadas de vida y sentido, no sólo nombran realidades sino que connotan diferentes significados, valores, relaciones, afectos y cosmovisiones. A veces las palabras pierden su fuerza, con el uso se degradan y entonces es necesario resignificarlas. Lo mismo sucede con el lenguaje religioso.

¿Qué sucedería, si en vez de decir “Dios”, dijéramos “Padre” (o “Madre” según contextos)? No sólo seríamos más fieles al sentido de la palabra Dios en el Nuevo Testamento, sino que nuestra dimensión religiosa se volvería menos filosófica, más filial y más fraterna, más cálida y confiada.

¿Qué sucedería sin en lugar de decir que Jesús es “verdadero Dios y verdadero hombre” dijéramos que “Jesús de Nazaret es el hijo del Padre”? Seguramente nuestra cristología sería más bíblica, más histórica y más trinitaria.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de la “gracia”, la “espiritualidad”, el “amor de Dios”, la “vida divina”, habláramos del “Espíritu Santo” que es Señor y dador de vida? Seguramente nuestra espiritualidad sería menos moralista, sería más personalista, más teologal y agradecida.

¿Qué sucedería si llamáramos ordinariamente a “María” con su nombre propio de “María de Nazaret”? Seguramente nuestra devoción mariana sería más sencilla, más histórica, más evangélica.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de la “Iglesia jerárquica” habláramos de la “Iglesia apostólica”? Seguramente nuestra visión de Iglesia recobraría el sentido profundo de estar fundamentada en la fe y el testimonio de los apóstoles, cuyos sucesores tienen la misión de mantener la fe y la comunión de toda la Iglesia.

¿Qué sucedería si al Papa en vez de llamarle “Vicario de Cristo”, “Sumo Pontífice”, “Su Santidad”, “Cabeza de la Iglesia”, le llamáramos “obispo de Roma y sucesor de Pedro”? Seguramente esto nos permitiría un diálogo más ecuménico con las otras Iglesias y nos ofrecería una imagen muy diferente, teórica y práctica, de la misión del primado petrino en la Iglesia.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de “misa” o incluso de “eucaristía”, habláramos de la “cena del Señor” y de la “fracción del pan”? Seguramente estas denominaciones no sólo nos acercarían más a la Escritura y a la Iglesia primitiva, sino que nos ayudarían a comprender mejor su simbolismo central, que es el de una comida partida, repartida y compartida.

¿Qué pasaría si en lugar de hablar de “laicos” y de teología del “laicado” habláramos simplemente de “bautizados” y de teología del “bautismo”? Seguramente esta palabra sería más comprensible y nos acercaría a nuestra vocación básica, esencial y común de todos los miembros de la Iglesia, sujetos activos y responsables, aunque tengamos diferentes misiones y carismas en la comunidad eclesial.

¿Qué pasaría sin en lugar de hablar de “sacerdotes” habláramos de “servidores de la comunidad”? Seguramente esto facilitaría una concepción y una praxis del ministerio menos ligada al poder y más dirigida al servicio de la comunidad, más semejante a Jesús que vino a servir y no a ser servido.

¿Qué pasaría si en lugar de hablar genéricamente de “los pobres” habláramos de los “rostros concretos” de pobres: de los desempleados que buscan trabajo, de los emigrantes, de las mujeres maltratadas y abandonadas, de los niños sin hogar, de los enfermos con Alzheimer, de los sidáticos, de los sin techo, de los ancianos solitarios, de todos los que tienen la vida amenazada…? Seguramente nuestra solidaridad sería más viva y activa.

¿Qué sucedería si en lugar de hablar de “dominar y explotar la tierra”, habláramos de “cuidar y respetar nuestra casa común, salvaguardar la creación”, que sufre por nuestras continuas agresiones, que gime con dolores de parto para alumbrar una nueva tierra?. Seguramente aumentaría nuestra sensibilidad ecológica para nuestro tiempo y para las futuras generaciones.

¿Qué pasaría si en vez de hablar continuamente y de forma inclusiva de “hombres”, habláramos de “hombres y mujeres”, de “mujeres y hombres”? Quizás esto nos ayudaría a superar nuestro machismo personal, social y eclesial.

Esta lista es sólo indicativa, puede crecer, cada uno puede aumentarla y completarla desde su propia experiencia. Porque los lingüistas y semiólogos tienen razón, las palabras nunca son neutras…





Archivo de entradas