sábado, 3 de septiembre de 2011

Reunidos por Jesús

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4 de septiembre de 2011
Mateo 18, 15-20

Al parecer, el crecimiento del cristianismo en medio del imperio romano fue posible gracias al nacimiento incesante de grupos pequeños y casi insignificantes que se reunían en el nombre de Jesús para aprender juntos a vivir animados por su Espíritu y siguiendo sus pasos.
Sin duda, fue importante la intervención de Pablo, Pedro, Bernabé y otros misioneros y profetas. También las cartas y escritos que circulaban por diversas regiones. Sin embargo, el hecho decisivo fue la fe sencilla de creyentes cuyos nombres no conocemos, que se reunían para recordar a Jesús, escuchar su mensaje y celebrar la cena del Señor.
No hemos de pensar en grandes comunidades sino en grupos de vecinos, familiares o amigos, reunidos en casa de alguno de ellos. El evangelista Mateo los tiene presentes cuando recoge estas palabras de Jesús: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
No pocos teólogos piensan que el futuro del cristianismo en occidente dependerá en buena parte del nacimiento y el vigor de pequeños grupos de creyentes que, atraídos por Jesús, se reúnan en torno al Evangelio para experimentar la fuerza real que tiene Cristo para engendrar nuevos seguidores.
La fe cristiana no podrá apoyarse en el ambiente sociocultural. Estructuras territoriales que hoy sostienen la fe de quienes no han abandonado la Iglesia quedarán desbordadas por el estilo de vida de la sociedad moderna, la movilidad de las gentes, la penetración de la cultura virtual y el modo de vivir el fin de semana.
Los sectores más lúcidos del cristianismo se irán concentrando en el Evangelio como el reducto o la fuerza decisiva para engendrar la fe. Ya el concilio Vaticano II hace esta afirmación: "El Evangelio... es para la Iglesia principio de vida para toda la duración de su tiempo". En cualquier época y en cualquier sociedad es el Evangelio el que engendra y funda la Iglesia, no nosotros.
Nadie conoce el futuro. Nadie tiene recetas para garantizar nada. Muchas de las iniciativas que hoy se impulsan pasarán rápidamente, pues no resistirán la fuerza de la sociedad secular, plural e indiferente. Dentro de pocos años sólo nos podremos ocupar de lo esencial.
Tal vez Jesús irrumpirá con una fuerza desconocida en esta sociedad descreída y satisfecha a través de pequeños grupos de cristianos sencillos, atraídos por su mensaje de un Dios Bueno, abiertos al sufrimiento de las gentes y dispuestos a trabajar por una vida más humana. Con Jesús todo es posible. Hemos de estar muy atentos a sus llamadas.
José Antonio Pagola

Domingo 23

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4-9-2011
Monasterio Sagrada Familia (Oteiza de Berrioplano)
Ramón Sánchez-Lumbier

Las lecturas del profeta Ezequiel y del Evangelio son hoy apremiante invitación a corregirnos. Si no empezamos por nosotros mismos, ¿cómo pretender ayudar a otros en este común objetivo? De poco servirán las exigencias formuladas desde fuera y sin amor. La Biblia supone una radical novedad y es también llamada para vivir de modo muy original.
“A nadie debáis nada, sino amor”, escribe san Pablo (cf. 2ª lect.). La deuda del amor debería ser la razón de ser y la explicación última de nuestro actuar. Todos los preceptos divinos son buenos para la convivencia porque proporcionan luz y fortaleza auténticas. Sí, ellos son gracia para nosotros y para todos. Vivirlos requiere actitud humilde y ferviente gratitud. La deuda de amor para con el prójimo la tenemos, ante todo, porque Dios nos amó primero.

Está claro: hemos de velar por el bien de los que nos rodean, preocuparnos por cuanto les atañe. Jesús, Supremo Maestro, nos exhorta a la comprensión, al diálogo, a la corrección fraterna, al perdón mutuo. Jesús nos pide sincera reconciliación. Hechos para amar, para convivir solidariamente, para llegar a ser hermanos, ¿cómo conseguirlo? ¿Acaso tenemos derecho a inmiscuirnos en vida ajena? Todos somos pecadores.

Las cosas no se arreglan solas. Es verdad que cuesta formar comunidades cristianas y vivir en ellas de fe, esperanza y amor. Expresiones como “esto no hay quien lo cambie” y otras reacciones parecidas hacen daño. Es cierto también que se extiende la idea de que la fe es mero asunto íntimo de cada uno sin repercusión alguna en la vida social. Y que muchos bautizados prefieren seguir “a su aire”, desconectados de la comunidad eclesial.

Sin embargo, Dios nos ha llamado desde antiguo para ser miembros vivos y corresponsables de un pueblo santo. A él fuimos incorporados por los sacramentos de la iniciación cristiana y en él crecemos y maduramos por la educación, celebración y vivencia de la fe. Alimentamos y desarrollamos nuestra vocación y misión participando en la vida de la Iglesia.

Sí, pidamos hoy, queridas hermanas y amigos, que esta nuestra Iglesia sea más santa, que parroquias, instituciones, comunidades, movimientos, pastores, religiosas/os y seglares vivamos más conformes con la voluntad del Señor Jesús. Cierto es que toda comunidad, aunque siga mejorando, nunca terminará por ofrecer en este mundo su mayor belleza, la nota más alta, la santidad plena. Porque “la Jerusalén perfecta”, engalanada como una esposa para su esposo, viene “de arriba”.

Estamos llamados a vivir de esperanza, pero trabajando en el mundo. Hemos de poner nuestro mejor empeño en manifestar, con vida y palabras, el amor de Dios, dedicados por entero a su servicio. Sí, todo ello y siempre, con profundo respeto a cada persona, con propuestas bienhechoras y denunciando cuanto se oponga al reconocimiento y promoción de la dignidad humana. También alentando y acogiendo lo bueno, lo hermoso, lo verdadero, lo justo, todos los valores, estén donde estén y vengan de donde vengan.

Esta Eucaristía puede impulsar nuestra marcha por los caminos del Evangelio, como comunidad que cree en Jesucristo y le sigue. Estamos llamados a ejercer, con sabiduría y prudencia, la corrección fraterna en el seno de la propia familia eclesial. Así iremos dándole el esplendor requerido. ¡Qué difícil resulta!, ¿verdad? Pero nos lo pide el Señor, presente entre nosotros. Él nos irá preparando para hacerlo como conviene. Con la Iglesia y gracias a ella, vivamos la dicha de creer en Él.

23 domingo Tiempo Ordinario

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Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
“No endurezcáis vuestro corazón”
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jueves, 1 de septiembre de 2011

Ya nada me asombra

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Este video esta editado por un chico de la asociación de ecologistas Ben Magec, recientemente se ha desplazado por los institutos canarios para dar a conocer la situacion q se vive el los paises del africa occidental subsahariana.
La cancion es de un cantante de reggae de Costa de marfil, bastante conocido, sobre todo por las numerosas criticas que hace en sus canciones y por sus tendencias rastafaris, motivos por los que ha sufrido varios intentos de asesinato.

miércoles, 31 de agosto de 2011

La celebración del 150 Aniversario en América Latina

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Queridos hnos. hnas. me es grato hacerle llegar un resumen de lo que va del año, por supuesto muy importante para nosotros de la gran familia de P. B. N. que celebramos los 150 años de su muerte, oportuno para agradecer esta gracia de nuestro carisma SER Y HACER FAMILIA y compartirla con el mundo.
El 3 de febrero celebramos la bendición milagrosa cada grupo en su comunidad con una misa,reflexión y compartir, acompañados familiares e invitados.
El 6 de febrero aperturamos la celebración delos 150 años de la muerte de P. B. con presencia de todos los asociados, apostolicas, seculares además de invitados de familiares, grupos parroquiales y amistades.
El 11, 12 y13 de feberro tuvimos un retiro en la casa OSCAR ROMERO ,teniendo como tema NUESTRA ESPIRITUALIDAD, y es que la espiritualidad es como el aire, es urgente conectarnos con Dios para que Jesús nos abrace y darnos permiso para que entre en nuestro corazón para sentir su amor. Terminamos agradeciendo a Dios por los momentos vividos, compartidos y pidiendo que nos ayude a vivir a ejemplo de la sagrada familia.
El 22 de mayo fue el primer momento de nuestra celebración de los 150 años ,se realizó en Comas,Condevilla y Ventanilla en coordinación con asociados, apostolicas y seculares. Dimos a conocer nuestro pasado, fue muy emocionanteel recordar de parte de los asociados hace 19 años asumir nuestro compromiso de los primeros asociados.Algunos invitados preguntaban sobre los requisitos para ser asociados ,estamos confiados que esto servira para que nuestra familia crezca para apoyar con un granito de mostaza para un mejor futuro para todos.
También el 12 de junio cada comunidad recordamos a nuestra VIRGEN DE TODAS LAS GRACIAS con una celebración, reflexión y un compartir con asociados, apostolicas y seculares, saliendo confiados y fortalecidos que ella nos cuida e intercede ante su hijo por nosotros.
El 26 de junio tuvimos un retiro en la de Betania, teniendo como tema Reconciliación y la ponente la hna. Rubeni. Un diá muy enriquecedor, somos herederos de una bendición, tenemos que estar alegres, contentos,el perdón es una desición personal, es abrirnos a un proceso, primero perdonarnos con nosotros mismos, con Dios, con los demás y con la naturaleza,si profundizamos cada palabra y la llevamos a nuestro corazón de seguros que vamos a ser libres y gozaremos de esa gracia divina que Dios nos regala, terminando con una misa y compartir.
El 8 de julio viaje a Chimbote Jimbe a la casa San Antonio donde se encuentran las hnas. apostolicas donde tuvimos un encuentro con la gente del lugar de los cacerios hnos. muy humildes, trabajadores y acogedores. Dimos un alcance sobre nuestro fundador, quienes somos, donde estamos y nuestro carisma y que se siente el pertenecer a la Sagrada Familia. En este pueblecito no hay por el momento asociados pero estoy confiado que este año que se celebra la muerte de nuestro fundador va a servir para darnos a conocer
Nos preparamos para el 14 de agosto para celebrar nuestro presente recordando la muerte de P. B. N., confiado que cada etapa nos prepararemos mejor para celebrar como familia el regalo que El nos dejó para ser compartido con el mundo y hacernos conocer para el crecimiento de la gran familia de P. B. N. y que Solo Dios derrame bendiciones sobre cada uno, una de la gran familia.
Desearía que me den respuesta si han recibido este correo, un fuerte abrazo.
Lucho Quispe

domingo, 21 de agosto de 2011

Una comida diferente

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Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia, de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta.
Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.
Entró en un local que le pareció un restaurante modesto, pero con encanto; iba distraído, pensando en el Informe Técnico sobre Prevención de Riesgos Psicosociales de las Personas Expuestas a Situaciones de Disrupción Económica Familiar que le habían encargado en la empresa pública donde trabaja. En realidad, no era un restaurante; sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición. Había personas ataviadas a la antigua usanza, junto a individuos solitarios que vestían según las normas alternativas del arte povera. De pronto abrió los ojos y se quedó pasmado al comprobar que, quien le servía la comida en la bandeja, era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes ni en los dosieres que prepara: pobres.
Quiso retirarse; pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que, de segundo, había filete empanado; que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica cuyo nombre obvió. Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor, y bien vestido, comía en silencio, sin levantar los ojos de la bandeja. Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida; había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía a dónde ir; menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo. «Al final, he tenido suerte en la vida, compañero; así que no te agobies, que de todo se sale…»
No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a darle de comer al hambriento, sin adjetivos. Al salir, no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve. «Vuelve cuando lo necesites y, si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza».
Pregunta:
¿Hay algún comedor social regido por ateos o por los sindicatos?

Paco Robles
11/08/2010 ABC

sábado, 6 de agosto de 2011

Miedo a Jesús

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7 de agosto de 2011
Mateo 14, 22-33

Mateo ha recogido el recuerdo de una tempestad vivida por los discípulos en el mar de Galilea para invitar a sus lectores a escuchar, en medio de las crisis y conflictos que se viven en las comunidades cristianas, la llamada apremiante de Jesús a confiar en él.
El relato describe de manera gráfica la situación. La barca está literalmente «atormentada por las olas», en medio de una noche cerrada y muy lejos de tierra. Lo peor es ese «viento contrario» que les impide avanzar. Hay algo, sin embargo, más grave: los discípulos están solos; no está Jesús en la barca.
Cuando se les acerca caminando sobre las aguas, los discípulos no lo reconocen y, aterrados, comienzan a gritar llenos de miedo. El evangelista tiene buen cuidado en señalar que su miedo no está provocado por la tempestad, sino por su incapacidad para descubrir la presencia de Jesús en medio de aquella noche horrible.
La Iglesia puede atravesar situaciones muy críticas y oscuras a lo largo de la historia, pero su verdadero drama comienza cuando su corazón es incapaz de reconocer la presencia salvadora de Jesús en medio de la crisis, y de escuchar su grito: «iAnimo, soy yo, no tengáis miedo!».
La reacción de Pedro es admirable: «Si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». La crisis es el momento privilegiado para hacer la experiencia de la fuerza salvadora de Jesús. El tiempo privilegiado para sustentar la fe no sobre tradiciones humanas, apoyos sociales o devociones piadosas, sino sobre la adhesión vital a Jesús, el Hijo de Dios.
El narrador resume la respuesta de Jesús en una sola palabra: «Ven». No se habla aquí de la llamada a ser discípulos de Jesús. Es una llamada diferente y original, que hemos de escuchar todos en tiempos de tempestad: el sucesor de Pedro y los que estamos en la barca, zarandeados por las olas. La llamada a «caminar hacia Jesús», sin asustarnos por «el viento contrario», sino dejándonos guiar por su Espíritu favorable.
El verdadero problema de la Iglesia no es la secularización progresiva de la sociedad moderna, ni el final de la "sociedad de cristiandad" en la que se ha sustentado durante siglos, sino nuestro miedo secreto a fundamentar la fe sólo en la verdad de Jesucristo.
No nos atrevemos a escuchar los signos de estos tiempos a la luz del Evangelio, pues no estamos dispuestos a escuchar ninguna llamada a renovar nuestra manera de entender y de vivir nuestro seguimiento a Jesús. Sin embargo, también hoy es él nuestra única esperanza. Donde comienza el miedo a Jesús termina nuestra fe.

José Antonio Pagola





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