jueves, 29 de enero de 2015

Asamblea de Provincia. Dia 2. 28-enero-2015

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Hoy ha sido el inicio de la Asamblea. Después del desayuno nos hemos reunido todas en  la sala. Por primera vez nos encontramos en torno a la Sagrada Familia y al Buen Padre y sentimos que vamos a comenzar un momento importante.
Mary Paz se dirige a la asamblea: va nombrando los objetivos que tenemos ante nosotras, los retos, las dificultades y expectativas. Es una hoja de ruta para estos días. Va trazando los pasos a dar para poder concretar las líneas de acción del Compromiso Colectivo. Todas sentimos la importancia de nuestro trabajo y también la responsabilidad de llevarlo adelante sabiendo que marcará nuestra respuesta y camino en estos próximos seis años.



INTERVENCIÓN DE PEPA  TORRES

Pepa Torres, Religiosa Apostólica del Corazón de Jesús, nos acompaña para ayudarnos a situarnos mejor en la sociedad actual en la que estamos realizando la Misión.


Después de una oración orientada a interiorizar y celebrar nuestra llamada y envío a la misión en esta sociedad concreta, nos ha hablado de cómo ve ella ésta sociedad.




Puntos que destacamos de su intervención:

-          El ser humano no está en el centro de la sociedad.

-          El concepto de ciudadano está en crisis
-          El dios mercado prevalece


Señala algunos caminos de esperanza para el futuro:
-          Jóvenes despiertos
-          Nuevas formas de participación
-          Chispas de luz en una sociedad muy estática






Caminos de novedad:
-          Alimentar la mística – Nueva espiritualidad
-          Vida religiosa centrada en el valor del testimonio simbólico. ¿Somos significativas?         ¿Para quiénes y entre quiénes?
-          Centradas  en lo relacional: Dios Trinidad, Dios amor, Dios unidad
-          Nuestro centro no debe ser el “hacer”; se va avanzando en una mayor integración
-          Agilidad para salir al paso ante las necesidades, vivir más como vecinas y ciudadanas,  allí donde la vida es un riesgo
-          Nuevos modos de organizarnos entre nosotras, más circular, interdependientes
-          Lo que tenemos, compartirlo; levantar puentes y no muros
-           
Después de la charla hemos compartido en grupos y hemos dialogado.

TARDE DE RETIRO

Mª Dolores Gorriz scj, nuestra facilitadora, nos ha propuesto el modo de situarnos ante la realidad que nos ha sido presentada por la mañana.

Nos invita a un encuentro personal y comunitario con Dios, en silencio. Partiendo de los textos evangélicos el Bautismo de Jesús y el envío a los 72,  hemos vivido una tarde de oración y silencio.
La búsqueda de Jesús desembocó en que fue encontrado por Dios, su Padre. Así nos situamos al comienzo de nuestra Asamblea, convencidas de que, como los discípulos, somos cauce y no protagonistas de la misión
Terminamos la jornada con la Eucaristía presidida por Eutimio.
 

miércoles, 28 de enero de 2015

Asamblea de Provincia. Dia 1. 27-enero-2015

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Con un poco de retraso por problemas técnicos os dejamos el resumen de la jornada de bienvenida de ayer:



 Ya estamos aquí. 

A lo  largo de la  tarde,  la  entrada de la  Casa de Espiritualidad EMAUS,  en Pozuelo,  ha  sido  escenario  de  besos,  abrazos,  grandes  saludos…  Las participantes  a  la  Asamblea  han  ido  llegando  en  un  incesante  goteo.  La mayoría  han  viajado  durante  varias  horas,  pero  el  cansancio  ha  ido desapareciendo a medida que iban descubriendo caras conocidas…

Mañana empezaremos nuestra Asamblea y  nos tocará trabajar duro pero esta noche hemos podido disfrutar de un cena muy animada.

Buenas noches. Hasta mañana.

Asamblea de Provincia

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¡Hola familia!

Desde ayer día 27 de enero al próximo lunes la hermanas apostólicas están celebrando en Pozuelo la Asamblea de Provincia con la finalidad de concretar para España el compromiso colectivo al que se llego en el Capítulo General del pasado mayo.

Cada día iremos  publicando un resumen de la jornada para que compartir con todos lo que allí se está viviendo.




lunes, 26 de enero de 2015

Siete imágenes de la evangelización en el Papa Francisco

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De nuevo os dejamos con un artículo de Victor Codina sobre la propuesta de pastoral evangelizadora del Papa Francisco (extraído de vida pastoral).

El impacto eclesial y mundial del Papa Francisco no se debe fundamentalmente a sus discursos y a sus escritos que muchos no han leído a cabalidad, sino a sus gestos simbólicos (abrazar a niños, besar a discapacitados, comer con los obreros del Vaticano en la cantina, alojarse fuera del Palacio Apostólico, viajar en un coche pequeño utilitario...) y a algunas de sus imágenes y expresiones gráficas, captadas y comprendidas por todos con gran facilidad. Estas frases acuñadas en medio de una homilía o de un escrito, tienen un gran poder evocador y mediático; son como la versión moderna de las parábolas e imágenes que empleaba Jesús en su tiempo.



Por esto, en lugar de ofrecer una exposición sistemática y académica del pensamiento de Francisco sobre la evangelización, me limitaré a presentar siete imágenes expresivas que de algún modo compendian de forma simbólica lo más esencial y novedoso de su propuesta de pastoral evangelizadora.



  


1. Puertas abiertas
La Iglesia no es una cárcel, ni un museo, ni una fortaleza medieval con murallas, fosos y puente levadizo. No es como aquel castillo misterioso que nos describe Franz Kafka, donde residía un misterioso señor.



La Iglesia es un hogar con puertas abiertas y flores en las ventanas, que acoge a todos, vengan de donde vengan, y a todos ofrece una mesa con pan y vino. Es un lugar de misericordia, no un lugar de torturas ni una aduana que controla todo. Es una casa paterna, materna, cuyo icono eclesial es María, que nos introduce a Jesús y éste nos lleva al Padre. La Iglesia reproduce en la historia las entrañas de misericordia del Padre que Jesús con su vida y enseñanza nos reveló. Una misericordia que se conmueve ante el sufrimiento y el pecado de sus hijos.



Si Juan XXIII dijo que con el Concilio Vaticano II la Iglesia abría su ventana para que entrase un poco de aire fresco en la Iglesia, ahora Francisco ha abierto totalmente las puertas de la Iglesia a todos, a cristianos y no cristianos, a matrimonios rotos, a homosexuales, a agnósticos y no creyentes. Todos son bienvenidos.



2. Salir a la calle

Las puertas abiertas indican acogida a los que llegan de fuera. Pero la Iglesia no ha de esperar a que lleguen de fuera a sus puertas, ha de salir a la calle, ir a las periferias, a las fronteras geográficas y existenciales, aun con el riesgo de accidentarse.



No es una Iglesia encerrada en sí misma, autorreferencial, preocupada tan sólo de sus escándalos o de sus problemas clericales… sino una Iglesia que busca lo perdido, que sale al encuentro del necesitado, que atraviesa los caminos polvorientos del mundo y escucha el clamor del pueblo, sus dificultades y anhelos, como hacía Jesús de Nazaret al recorrer los caminos de Galilea o Judea.



Es una Iglesia en estado de misión –misionera–, que “callejea” la fe y quiere acudir a las encrucijadas de la historia y dialogar con la ciencia, con las culturas, con las religiones, sin miedo, porque sabe que el Espíritu del Señor llena el universo y es causa de toda novedad.



Esto hace que la Iglesia no añore el pasado sino que se abra al futuro y a los signos de los tiempos, a los nuevos areópagos. Es una Iglesia en salida.



3. Hospital de campaña
En momentos críticos, de guerras, accidentes, epidemias… los hospitales no se dedican a hacer análisis complicados ni tratamientos de larga duración, sino a socorrer situaciones de emergencia, donde la vida está en peligro.



También la Iglesia tiene que socorrer las emergencias personales y sociales, salvar, curar, suturar, vendar heridas del sufrimiento humano, salvar vidas amenazadas de niños, mujeres, indígenas, ancianos, discapacitados, sanar cicatrices de personas que sufren en su cuerpo o en su espíritu¿No es esto lo que hacía Jesús por los caminos de Palestina? ¿No curaba enfermos incluso en día sábado, dado que la persona está por encima de la Ley? ¿No es lo que hizo el buen samaritano?



4. Iglesia de los pobres

El sueño de Juan XXIII al comenzar el Concilio Vaticano II, la opción por los pobres de la Iglesia latinoamericana en Medellín y Puebla, la afirmación de Benedicto XVI de que “la opción por los pobres” está implícita en nuestra fe en Cristo, las afirmaciones de Aparecida de que no se puede hablar de Dios sin hablar de los pobres (no. 393)… se prolongan en el deseo de Francisco de una Iglesia pobre y para los pobres.



La evangelización tiene una dimensión social: evangelizar es hacer presente el Reino de Dios, comenzando por los predilectos del Señor, los pobres, hoy reducidos a seres descartables, a masas sobrantes.



La opción por los pobres de la que venimos hablando no es cultural, ni sociológica ni política, sino evangélica, bíblica, teológica. Los pobres, su piedad religiosa, son un verdadero lugar teológico, un lugar donde somos evangelizados.



La Iglesia no puede quedar al margen de la lucha por la justicia; por ello denuncia el actual sistema económico injusto que discrimina y mata al pueblo pobre. La Iglesia no puede permanecer impasible ante tanta injusticia y sufrimiento humano.



La constante sonrisa del Papa, sus gestos de ternura, sus escritos sobre la alegría del Evangelio… podrían parecernos una falsa imagen del obispo de Roma. Pero Francisco denuncia proféticamente los aspectos de nuestra sociedad, que son contrarios al Evangelio del Reino: ha proclamado un contundente “No” a la economía de la exclusión e inequidad que engendra violencia; un “No” a la economía que cristaliza en estructuras injustas y que mata; un “No” a la globalización de la indiferencia; un “No” a la idolatría del dinero; un “No” a escudarse en Dios para justificar la violencia; un “No” a la insensibilidad social que nos anestesia ante el sufrimiento; un “No” al armamentismo. Francisco actualiza el mandamiento de no matar y de defender el valor de la vida humana, desde el comienzo hasta el final.



Detrás de estos “No” de Francisco se dibuja una imagen realmente evangélica de la Iglesia y del mundo; un mundo más cercano al Reino de Dios. La alegría de Francisco no es una alegría mundana ni fruto de un temperamento optimista, sino la alegría que brota del Evangelio de Jesús y de la fuerza de su Espíritu, la alegría de la Iglesia de los pobres.



5. Difundir el olor del Evangelio

Frente a posturas tradicionales, obsesionadas por la ortodoxia doctrinal y por el moralismo de la casuística –sobre todo en temas sexuales–, la Iglesia ha de difundir, ante todo, el perfume del evangelio de Jesús, la alegría de la salvación en Cristo, el kerigma, es decir, el anuncio de la Buena Nueva de Jesús, pasando por la experiencia espiritual del encuentro con el Señor, hasta la mistagogía.



Hay que concentrarse en lo esencial del Evangelio, lo más bello y atractivo. Hablar más de la gracia que de la Ley, hablar más de Cristo que de la Iglesia, más de la Palabra de Dios que del Papa. Mantener la jerarquía de verdades, la novedad del Evangelio, la alegría de la Pascua.



6. Oler a oveja

Frente a posturas clericales de pastores encerrados en sus despachos, alejados de la gente del pueblo, funcionarios que buscan carrerismo o que siempre están en los aeropuertos… hay que acercarse al pueblo, “tocar la carne de Cristo” en los pobres, superar todo clericalismo, mundanización y patriarcalismo, reformar el mismo papado, recuperar las actitudes de Jesús buen pastor, que busca la oveja perdida y la carga sobre sus hombros. Hay que “oler a oveja”, a pueblo, a sudor, a polvo, a dolor y angustia.



7. Evangelizar con Espíritu

Evangelizar no es una pesada obligación, ni algo que debamos realizar de manera triste o con ansiedad; tampoco es una actividad que se debe efectuar con desaliento o impaciencia, sino que es fruto de la alegría del Evangelio que nos impulsa a una misión alegre y confortadora. Pero esto supone una evangelización con Espíritu, el mismo Espíritu que impulsó a los apóstoles en Pentecostés y que alienta y mueve a la Iglesia de hoy a proseguir la misión de Jesús.



La evangelización supone el encuentro con el Señor resucitado, el que da su Espíritu a los discípulos y convierte una comunidad de apóstoles cobardes y tímidos en testigos del Evangelio, capaces de dar la vida por el Señor Jesús y el Reino.



Se trata de anunciar la Buena Nueva no sólo con palabras sino con la vida, de confiar en la fuerza del Espíritu que siembra semillas del Reino por doquier y es fuente de novedad y de vida dentro y fuera de la Iglesia.



El Espíritu nos hace conocer a Jesús, nos constituye como Pueblo de Dios; el Espíritu hace presente el Reino, se convierte para los cristianos en alegría en medio del cansancio y el desánimo; es raíz de nuestra esperanza pascual. “No tengamos caras tristes ni de funeral”, sino transmitamos la alegría del Evangelio. No nos dejemos robar la esperanza.



Conclusión: Lampedusa

Lampedusa es una pequeña isla italiana de 20 km2 y con sólo 5,000 habitantes, situada en el Mediterráneo. Colinda a 205 km con Sicilia y a 111 km con Túnez. Esta isla árida y sin más agua que la procedente de la lluvia, vive de la pesca, la agricultura y el turismo. Se ha hecho famosa por ser el puerto de entrada a Europa de miles de inmigrantes indocumentados procedentes de África y también de Medio Oriente y Asia. En las últimas dos décadas unas 20 mil personas que, en busca de mejores condiciones de vida se dirigían a Lampedusa en barcazas y pateras, han perdido su vida en la travesía.



A esta isla ha viajado el Papa Francisco el día 8 de julio de 2013. Su primer viaje fuera de Roma no quiso hacerlo hacia Nueva Cork, ni a Bruselas, ni tampoco a Buenos Aires, sino a Lampedusa para lanzar un grito de alerta mundial ante la tragedia de los inmigrantes.



En Lampedusa, el Papa no sólo oró por los muertos, no sólo lanzó al mar una corona de flores amarillas y blancas en memoria de las víctimas, no sólo abrazó a los migrantes africanos recién llegados, sino que quiso despertar la conciencia de una humanidad que permanece envuelta –como en un burbuja de jabón– en la cultura del bienestar, de una humanidad que ha perdido el sentido de responsabilidad fraterna y se ha vuelto incapaz de custodiar a las personas más desprotegidas o, incluso, a la misma naturaleza.



En su mensaje, Francisco afirma que estamos sumergidos en la globalidad de la indiferencia, que tenemos el corazón anestesiado y somos incapaces de llorar por las muertes de nuestros hermanos.

Nadie se siente responsable de estas muertes. Francisco repite las palabras bíblicas: “Caín ¿dónde está tu hermano?”



Este viaje de Francisco a Lampedusa, sus gestos y palabras ¿no puede resumir y   simbolizar el estilo de evangelización de una Iglesia que, movida por el Espíritu, sale hacia fuera, se dirige preferentemente a los pobres y a cuantos sufren, les abre sus puertas de madre, mientras llama a todos a dejar el egoísmo y a vivir como hermanos?



¿No rezuma el episodio de Lampedusa un fuerte olor a Evangelio? ¿No actualiza este viaje de Francisco la imagen del Buen Pastor que va en busca de la oveja perdida? El viaje a Lampedusa es como una parábola viva de la evangelización según el Papa Francisco. Si evangelizar es hacer lo que hizo Jesús, evangelizar hoy es hacer lo que hizo Francisco en Lampedusa. 


                                                                           Victor Codina

domingo, 11 de enero de 2015

El derecho a emigrar. Yolanda Chavez

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Compartimos este artículo de Yolanda Chavez publicado en "eclesalia".


Una de las tareas escolares más recientes de mi hijo de once años en su clase de estudios sociales, consistió en hacer un mapa para explicar las primeras migraciones del ser humano. Dibujó caminos con líneas de flechas rojas para señalar los recorridos que aquellos migrantes hicieron sobre los continentes de nuestro planeta…“Ellos migraron porque se agotaron sus suministros de alimentos debido al súbito cambio de clima. Comenzó a hacer mucho frío; no podían cazar o recoger bayas. Si se quedaban en África, morían”.



La primera migración fue provocada por el hambre, el instinto natural por sobrevivir hacía que aquellos seres humanos de hace ya más de 50.000 años, salieran de los territorios tan conocidos por ellos para aventurarse a otros totalmente desconocidos. La posibilidad de encontrar alimentos les daba el coraje y el derecho de hacerlo.Es la misma razón por la que tuve que dejar mi país. En el hogar se habían agotado los suministros de alimentos para mis hermanos y yo desde el asesinato de mi padre. Hay una enfermedad provocada por vivir tanto tiempo entre la injusticia de una sociedad con rostro de impunidad, de persecución, de asesinato. Donde los salarios no son proporcionales a las jornadas de trabajo, donde se corta la cabeza que se levanta; Se llama desesperanza. Mi madre la contrajo, enfermó gravemente, perdió el ánimo, la fe y la fuerza para seguir adelante, ella ya no tenía ganas de vivir.La modesta beca por prestar mis servicios como maestra en comunidades de difícil acceso no daba para sostener mis estudios y una familia. Sin embargo sobrevivimos hasta que pude finalizar una carrera profesional.En ese tiempo de servicio aprendí a sentir a Dios muy de cerca. Ocurrió en una humilde aula para alfabetización de adultos en la que me reunía cada tarde con los campesinos que deseaban aprender a leer y escribir después de sus jornadas de trabajo y mis clases con los niños; lo sentí en el nombre escrito por primera vez con el puño y letra de su dueña o dueño y en el gozo de afirmar la propia identidad: “Yo soy Fermín” “yo soy Teresa” “yo soy Felipe”… en el modo en que celebrábamos semejante acontecimiento en el grupo, (cuando una persona lograba escribir por primera vez su nombre, levantaba con ambas manos la hoja donde lo había escrito y todos los presentes aplaudíamos y corríamos a abrazarle) pese a las condiciones de pobreza extrema que como yo, aquellas comunidades se encontraban, vivían con una esperanza que rebasaba mi sentido común.En aquella humilde aula, los campesinos aprendieron a leer y escribir y yo aprendí a hablar con Dios. Mis oraciones consistían en pedir una señal que me indicara que más debía hacer para poder llevar comida a mis hermanos porque en mi país tener una profesión no significa nada. Una serie de puertas que no se abrían me señalaron el camino al norte, emprendí sin remedio el camino a pie dejando atrás mi tierra; la tierra donde conocí a Dios pero también la tierra donde habían asesinado a mi padre y todas mis posibilidades.¿De dónde viene la fuerza que nos mueve como tomándonos por los brazos, a caminar más allá de nuestras propias tierras?¿De dónde viene la esperanza que nos llena el corazón para atrevernos a cruzar valles de muerte?¿De dónde vino aquella madrugada el dolor que me desencajó el rostro y me agotó las lágrimas al ver morir mi propia carne y mi propia sangre, en la muerte del extraño que no logró alcanzar la frontera como yo?¡Estoy segura que de Dios! Cuando se cruzan fronteras Dios las cruza con nosotros; nos habilita para hacerlo, está en la forma de los pies, en la estructura de las manos, en las ganas de vivir. Nos da la fuerza para desear el futuro y el derecho fundamental de pelear por la vida.Está también en el desconocido territorio donde se enfrenta la más dolorosa falta de solidaridad cuando se menoscaba la dignidad del ser humano, cuando se etiquetan a los grupos y se les excluyen de derechos como a los “Once millones”. Un grupo tratado como objeto, como masa con la que los gobiernos de los territorios que los expulsa y al que se llega, no saben qué hacer.No es una masa, son personas con una historia de vida, con genuina fe en el futuro. Personas de rostros invisibles para los poderosos a quienes Dios cuestiona su presencia: “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9)¿Cuál es el mejor momento para responderle? ¿Cerca de las elecciones o después de ellas?...Hoy sigo hablando con Dios en un aula, ahora como Maestra de Catequistas. En estas aulas hay personas que forman parte de familias que han sido separadas por las redadas de inmigración, han vivido las deportaciones de familiares arrestados en sus lugares de trabajo, o los han perdido en centros de detención.También en esas aulas se vive el gozo de afirmar la propia identidad con cuestionamientos tan fundamentales como: ¿Quién soy yo? La felicidad de descubrirse a sí misma, a sí mismo, ya no rebasa mi sentido común, ahora lo entiendo.Sucede un gran momento; En nuestras circunstancias sentimos el abrazo tierno de nuestra antigua madre; Nantzin, Tonantzin-Guadalupe; Mamita, Madrecita Nuestra… ese abrazo nos reúne como hijas e hijos. Nos alza contra su mejilla, nos despierta de un letargo añejado con miedos y dudas para iluminar nuestra existencia con una gran certeza: Somos los hijos benditos, sus más pequeños. Ella es la realidad sobre la que se ha apoyado toda nuestra vida. Nuestra Madre nos hace familia. Unión que es libertad, esperanza, experiencia profunda; nos encontramos de frente con el rostro maternal y tierno de Dios que cuida, protege y consuela a lo más débil, a lo más indefenso. “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?” (Is. 49; 15). Las personas inmigrantes reflejamos al hijo entrañable. Esta certeza nos infunde dignidad, fuerza para enfrentar las adversidades y caminar hacia el futuro. Por instinto natural comenzamos a buscar el amor, el cuidado, la justicia y la paz, características propias de Dios y desde nuestras condiciones su presencia se hace manifiesta. Sus entrañas de ternura nos impulsan, nos mueve a ser hijos e hijas solidarias trabajando para relacionarnos con todos nuestros hermanos y hermanas de maneras justas, dignas, compasivas…Nace la necesidad de rechazar lo incompatible a una familia humana, a cuestionar aquellos medios de comunicación que explotan el dolor de hogares desmembrados por las deportaciones, a comentarios de presentadores de noticias como: “Los inmigrantes marcharon por las calles exigiendo se respeten sus derechos…un momento, no tienen derechos, ¿Cuáles derechos?”Los derechos están en la persona, el ser persona ya nos da derecho.La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art.2) confirma que estos Derechos se aplican a todas las personas “sin distinción de ningún tipo, tales como raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política u otra, origen social o nacional, propiedad, nacimiento u otro status”.Sé que como a los “Once millones”, Dios señaló un camino a aquellos seres humanos de las primeras migraciones hace más de 50.000 años para que no murieran. Los humanos seguimos migrando porque está en nuestra información genética. Se lucha por la vida hasta el último aliento.Pido a nuestra Señora que me ayude a descubrir los recursos, las palabras y las plataformas para llamar a las conciencias de mis hermanas y hermanos que han dibujado, con sus pasos, líneas de flechas rojas sobre los continentes, para que no se acostumbren al maltrato.Maltratar o ser maltratadas, maltratados, no está bien. Que se entienda de una vez por todas:No es moral que en los mares, en los cerros y desiertos de nuestra casa común aparezcan cadáveres de mujeres, hombres y niños inmigrantes cada día y nadie haga nada.La migración es un derecho. Los que persiguen, acorralan, o provocan la muerte de inmigrantes, lo están haciendo con Dios.Dios mismo representa la causa de las personas extranjeras:“No maltrates ni oprimas a los extranjeros, pues también tú y tu pueblo fueron extranjeros en Egipto” (Éxodo 23:9). 

domingo, 4 de enero de 2015

La luz brilla en las tinieblas

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Querida familia, en estas fechas compartimos una reflexión de Víctor Codina sobre la Navidad:

Meditación navideña desde Bolivia

                                                                            Víctor Codina sj

Cuando se acerca Navidad surgen voces críticas que denuncian el secuestro de la Navidad por el sistema y la sociedad del consumo. Nos han robado la Navidad, el gordinflón Papa Noel con su trineo de regalos suplanta al Niño Jesús, la fiesta de los pobres y sencillos se ha convertido en la fiesta de los ricos, los comercios entonan villancicos para hacer propaganda de sus productos, Navidad es la fiesta de los aguinaldos, de los canastotes, del panetón, de la Coca Cola, la sidra, y el pavo, mientras en la ciudad se iluminan los árboles con luces de colores. Los mismos gestos de beneficencia que abundan estos días muchas veces se convierten en propaganda comercial y política….




Se cae así en lo que Francisco llama la “mundanidad espiritual”, el manipular la religión en provecho propio, el revestir con un barniz de  espiritualidad actitudes mundanas de poder, riqueza y bienestar. Mantenemos la apariencia religiosa de la Navidad pero la hemos ido vaciando de su auténtico contenido espiritual y evangélico.

Todo esto es cierto. Más aún, podríamos añadir que muchas veces la misma institución eclesial en su liturgia y en su teología y pastoral, parece ocultar más que esclarecer el sentido de la Navidad ¿Qué entiende el pueblo de la participación de la naturaleza divina, del admirable intercambio entre divinidad y humanidad, de una persona con dos naturalezas, de la unión hipostática, de la kénosis del Verbo? 

Y sin embargo, como afirma el Prólogo del evangelio de Juan, las tinieblas no han logrado apagar la luz, sino que la luz brilla en medio de las tinieblas (Juan 1, 5). También en la primera Navidad la luz brilló en medio de las tinieblas de la prepotencia y opresión del Imperio Romano, en medio de la hipocresía de los sacerdotes y fariseos judíos, en medio de la crueldad del rey Herodes, en medio de la indiferencia de los vecinos que no le dieron posada y no le recibieron (Juan  1,11). Los pastores y magos captaron esta luz.

¿De dónde brota en estos días un sentido de conmoción humana, de bondad, de reconciliación y de alegría aun en medio de las dificultades y el dolor? ¿Por qué estos días hay tregua en las guerras y en los conflictos sociales? ¿Cómo se explica la sonrisa de los niños y de los ancianos al besar la imagen del Niño Jesús? ¿Cuál es el fundamento de los deseos de felicidad que la gente expresa con palabras, tarjetas, mensajes electrónicos  y regalos? ¿Es únicamente costumbre? ¿Es para festejar el nuevo solsticio y el nuevo año? ¿Por qué las familias se reúnen estos días, se abrazan y se abuenan? ¿Por qué se regala comida y juguetes a los niños potosinos que con sus madres invaden las calles de las ciudades pidiendo limosna? ¿Por qué en estas fechas sentimos una misteriosa atracción a ser mejores, más humanos, más solidarios, más compasivos, más pacientes y tolerantes? ¿Todo en Navidad es consumo, materialismo, egoísmo y comercio? ¿No hay algo más profundo que las tinieblas del mundo no consiguen ahogar?

Los villancicos al Niño Manuelito, los cantos y bailes de los chuntunkis ante el pesebre, las visitas al templo llevando las imágenes del Niño para recibir la bendición para sus casas ¿no indican que se barrunta que existe un misterio de bondad, de cercanía de Dios a la humanidad, que hay esperanza, que hay perdón, que hay salvación, que no todo es violencia, corrupción y maldad en nuestro mundo? Hay ciertamente tinieblas, pero en medio de ellas permanece encendida una luz de humanismo y de  esperanza, porque solo Dios puede hacerse tan humano y suscitar en nosotros sentimientos de bondad y de fraternidad. Navidad es Jesús en medio de nosotros, Dios con nosotros, Diosito que nos acompaña siempre


No nos dejemos robar esta esperanza porque la luz de Navidad anticipa ya la luz de la Pascua de Resurrección y vence a las tinieblas de nuestro mundo. Aunque sea una luz tan pequeña como la de repartir chocolate con buñuelos a los niños de los barrios populares...





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