Vinny (el nombre fue modificado por razones de seguridad) es un trabajador de una organización no gubernamental local tamil, que MISNA consiguió contactar y entrevistar a través de fuentes de la iglesia y fuentes humanitarias en Vavuniya: vivía y trabajaba en la región de Vanni cuando hace dos años empezó el ataque del ejército, y luego siguió a los desplazados en la ‘zona de seguridad’ en la playa de Mullaitivu, donde se quedó hasta finales de febrero cuando fue desplazado junto a otros heridos. “Con los ataques de aéreos (de la aviación militar), aún haciendo más muertos, por lo menos había el tiempo para escapar" dice a MISNA, al contar sobre los días en los cuales muchas decenas de miles de civiles huyeron a la playa de Mullaitivu, bajo barracas hecho con madera recuperada, objetivo militar de los combates de una y otra parte “antes de poder ver un jet, ya se escuchaba el trueno del motor: cuando mujeres y niños lo escuchaban empezaban a gritar y a huir donde fuera, sin parar”. Con estas trágicas ‘sirenas anti-aviones’ en los oídos “todos escapaban en las trincheras excavadas en la arena por debajo de las palmas. Pero las bombas incendiarias y las bombas en racimo causaron miles de muertos y heridos: y cuando los aviones se iban, muchos niños morían al encontrar y jugar con 'bomblets' (los mortales pequeños artefactos diseminados). El trabajador umanitario informa haber visto con sus ojos restos humanos quemados por napalm, bombas de fósforo blanco y otros elementos químicos prohibidos por el derecho humanitario internacional y por las convenciones de Ginebra: imágenes que son documentadas en algunas fotos. Crímenes de guerra sobre los cuales Colombo rechaza cualquier pedido internacional, así como rechazaba como infundadas las acusaciones del ejército de seguir utilizando armas pesadas a pesar del compromiso de no hacerlo para no comprometer a los civiles. “Cuando utilizaban la artillería” los ‘Tigres de Liberación de la Patria Tamil’ (LTTE, Liberation Tigers of Tamil Eelam) y el ejército “no había tiempo para huir: nos escondíamos como podíamos, esperando las breves pausas entre los disparos para tratar alcanzar las trincheras. Pero muchos murieron debido a disparos de cañones y bombas de fragmentación, el cuerpo lleno de los fragmentos de esas bombas”. Esos fragmentos golpearon también a los niños en los vientres de las madres: cuenta Vinny, quien todavía conserva la documentación fotográfica de éstos días, que en el hospital de emergencia en Putumattalan (que luego fue bombardeado, así como otras estructuras médicas) una mujer herida dio a la luz a un bebé con un fragmento de granada en la pierna: un niño afortunado, ya que otro, alcanzado de la misma manera a la cabeza, no sobrevivió. “Muy a menudo quedamos en las trincheras durante horas y horas –sigue contando el contacto-, días enteros, hasta cuando no paraban los disparos de la artillería: en aquellos momentos aún comer era difícil. En un cierto momento se tuvieron que hacer todas las actividades en las trincheras”. Luego había el hambre: “la comida enviada por el gobierno para los desplazados era totalmente insuficiente, por lo menos 13 personas murieron de hambre, y otras cinco se enfermaron por haber comido unas plantas venenosas. Todos éramos piel y huesos, sobre todo los niños. Las mujeres que habían tenido sus hijos tenían poca leche y en las ayudas alimentarias la leche en polvo para los recién nacidos no era suficiente" cuenta Vinny. Alguien atribuyó la razón de la escasez de la comida a las afirmaciones de Colombo, según las cuales los civiles atrapados eran tan solo 70.000: pero también para este número de personas la comida no habría sido suficiente, según las organizaciones humanitarias, y otros piensan algo peor todavía. Hoy que todos, o casi, huyeron de Mullaitivu, en los campamentos de desplazados hay por lo menos 280.000 personas (pero según Vinny eran por lo menos 330.000). La gente, que hasta aquel momento se había quedado para no abandonar a los hijos combatientes en los LTTE, a menudo como consecuencia del enrolamiento forzoso, empezó a tratar huir, bloqueada por los rebeldes y por el fuego del ejército. “Algunos murieron en el fuego cruzado –cuenta Vinny- algunos fueron golpeados o asesinados por los LTTE, algunos consiguieron huir por barco y atravesando la jungla, para luego terminar en los campamentos de desplazados de Vavuniya”. Cuando Vinny, gravemente desnutrido y herido, fue llevado a salvo, en Mullaivakal el último trozo de tierra por el que se luchaba, estaba a punto de desarrollarse la última y extrema fase de la batalla, aquella que las mismas Naciones Unidas definieron sin titubeos como "un baño de sangre”: según algunas estimaciones de la ONU fueron más de 7.000 los civiles que murieron desde finales de enero y más del doble los heridos, pero la opinión más difundida es que nunca vamos a conocer la cifra exacta.
lunes, 25 de mayo de 2009
Sri Lanka. Cuento de un civil tamil: Un infierno (Exclusiva MISNA)
Vinny (el nombre fue modificado por razones de seguridad) es un trabajador de una organización no gubernamental local tamil, que MISNA consiguió contactar y entrevistar a través de fuentes de la iglesia y fuentes humanitarias en Vavuniya: vivía y trabajaba en la región de Vanni cuando hace dos años empezó el ataque del ejército, y luego siguió a los desplazados en la ‘zona de seguridad’ en la playa de Mullaitivu, donde se quedó hasta finales de febrero cuando fue desplazado junto a otros heridos. “Con los ataques de aéreos (de la aviación militar), aún haciendo más muertos, por lo menos había el tiempo para escapar" dice a MISNA, al contar sobre los días en los cuales muchas decenas de miles de civiles huyeron a la playa de Mullaitivu, bajo barracas hecho con madera recuperada, objetivo militar de los combates de una y otra parte “antes de poder ver un jet, ya se escuchaba el trueno del motor: cuando mujeres y niños lo escuchaban empezaban a gritar y a huir donde fuera, sin parar”. Con estas trágicas ‘sirenas anti-aviones’ en los oídos “todos escapaban en las trincheras excavadas en la arena por debajo de las palmas. Pero las bombas incendiarias y las bombas en racimo causaron miles de muertos y heridos: y cuando los aviones se iban, muchos niños morían al encontrar y jugar con 'bomblets' (los mortales pequeños artefactos diseminados). El trabajador umanitario informa haber visto con sus ojos restos humanos quemados por napalm, bombas de fósforo blanco y otros elementos químicos prohibidos por el derecho humanitario internacional y por las convenciones de Ginebra: imágenes que son documentadas en algunas fotos. Crímenes de guerra sobre los cuales Colombo rechaza cualquier pedido internacional, así como rechazaba como infundadas las acusaciones del ejército de seguir utilizando armas pesadas a pesar del compromiso de no hacerlo para no comprometer a los civiles. “Cuando utilizaban la artillería” los ‘Tigres de Liberación de la Patria Tamil’ (LTTE, Liberation Tigers of Tamil Eelam) y el ejército “no había tiempo para huir: nos escondíamos como podíamos, esperando las breves pausas entre los disparos para tratar alcanzar las trincheras. Pero muchos murieron debido a disparos de cañones y bombas de fragmentación, el cuerpo lleno de los fragmentos de esas bombas”. Esos fragmentos golpearon también a los niños en los vientres de las madres: cuenta Vinny, quien todavía conserva la documentación fotográfica de éstos días, que en el hospital de emergencia en Putumattalan (que luego fue bombardeado, así como otras estructuras médicas) una mujer herida dio a la luz a un bebé con un fragmento de granada en la pierna: un niño afortunado, ya que otro, alcanzado de la misma manera a la cabeza, no sobrevivió. “Muy a menudo quedamos en las trincheras durante horas y horas –sigue contando el contacto-, días enteros, hasta cuando no paraban los disparos de la artillería: en aquellos momentos aún comer era difícil. En un cierto momento se tuvieron que hacer todas las actividades en las trincheras”. Luego había el hambre: “la comida enviada por el gobierno para los desplazados era totalmente insuficiente, por lo menos 13 personas murieron de hambre, y otras cinco se enfermaron por haber comido unas plantas venenosas. Todos éramos piel y huesos, sobre todo los niños. Las mujeres que habían tenido sus hijos tenían poca leche y en las ayudas alimentarias la leche en polvo para los recién nacidos no era suficiente" cuenta Vinny. Alguien atribuyó la razón de la escasez de la comida a las afirmaciones de Colombo, según las cuales los civiles atrapados eran tan solo 70.000: pero también para este número de personas la comida no habría sido suficiente, según las organizaciones humanitarias, y otros piensan algo peor todavía. Hoy que todos, o casi, huyeron de Mullaitivu, en los campamentos de desplazados hay por lo menos 280.000 personas (pero según Vinny eran por lo menos 330.000). La gente, que hasta aquel momento se había quedado para no abandonar a los hijos combatientes en los LTTE, a menudo como consecuencia del enrolamiento forzoso, empezó a tratar huir, bloqueada por los rebeldes y por el fuego del ejército. “Algunos murieron en el fuego cruzado –cuenta Vinny- algunos fueron golpeados o asesinados por los LTTE, algunos consiguieron huir por barco y atravesando la jungla, para luego terminar en los campamentos de desplazados de Vavuniya”. Cuando Vinny, gravemente desnutrido y herido, fue llevado a salvo, en Mullaivakal el último trozo de tierra por el que se luchaba, estaba a punto de desarrollarse la última y extrema fase de la batalla, aquella que las mismas Naciones Unidas definieron sin titubeos como "un baño de sangre”: según algunas estimaciones de la ONU fueron más de 7.000 los civiles que murieron desde finales de enero y más del doble los heridos, pero la opinión más difundida es que nunca vamos a conocer la cifra exacta.
Sri Lanka. La ONU pide que se investigue violación de DDHH
Los Tigres de Liberación del Eelam Tamil reconocen en un comunicado oficial que su líder Velupillai Prabhakaran murió durante el conflicto.
Ban Ki-moon estuvo apenas un día en Sri Lanka donde pudo sobrevolar la zona del Noreste en al que el ejército regular y los guerrilleros tamiles libraron las batallas más duras. Según explica el enviado especial del servicio francés de RFI, Philippe Bolopion que acompañó al secretario general de la ONU, la escena que se veía era cuando menos dantesca como “si el infierno hubiera postrado sobre las playas paradisíacas con palmeras calcinadas, cráteres en la arena, barcos encallados y tiendas azules improvisadas, última huella de los civiles atrapados en la zona de conflicto”, explica Bolopion.
Varias agencias humanitarias afirman que el ejército srilankés bombardeó indiscriminadamente en zonas donde se encontraban civiles y que los tigres tamiles utilizaron a personas como escudos. Según cálculos de Naciones Unidas, el conflicto ha dejado en los últimos cuatro meses, más de 7.000 civiles muertos.
Ban Ki-moon visita el campo de refugiados de Manik Farm en la ciudad de Vavuniya, en el noreste de Sri Lanka.
Foto: Reuters
Aunque Ban Ki-moon ha podido entrevistarse con una familia de desplazados en el campo de Menik Farm, donde sobreviven 200.000 refugiados, el secretario de la ONU ha obtenido poco o nada de esta visita. No hay ningún avance ni sobre el acceso a los refugiados, ni tampoco sobre la reconciliación con la minoría Tamil.
Ya fuera del país y a través de un comunicado Ban Ki-moon ha pedido al gobierno del presidente Mahinda Rajapakse, con el que se entrevistó en Colombo, una investigación por las acusaciones de violación de derechos humanos durante la ofensiva contra los tigres. Según el Alto Comisionado de la ONU sobre DDHH, Navi Pillay, las dos partes podrían haber cometido crímenes de guerra.
A la demanda de Ban Ki-moon el gobierno ha respondido con otro comunicado que tomarían “medidas para responder a las acusaciones”. Previamente, el presidente Rajapakse había declarado que “algunos habían intentado parar su campaña militar amenazando con llevarlo a los tribunales por crímenes de guerra… algunos aún intentan hacerlo, pero no tengo miedo”, sentenció el mandatario.
Los Tigres confirman la muerte de su jefe
A través de un comunicado el grupo tamil reconoció este domingo la muerte reciente de su jefe Velupillai Prabhakaran. "Anunciamos hoy con una tristeza innombrable y el corazón apesadumbrado que nuestro líder incomparable, el comandante supremo de los Tigres de Liberación del Eelam tamil ha alcanzado el martirio combatiendo contra la operación militar", se puede leer en la nota.
Es la primera vez que los Tigres tamiles admiten de forma oficial la desaparición de su líder separatista que murió la semana pasada. El viernes, algunos sitios de internet pro tamiles afirmaban que aún estaba vivo.
Según el comandante del ejército, Sarath Fonseka, el cuerpo del rebelde fue identificado el martes y posteriormente incinerado. Sus restos fueron lanzados al Océano Indico.
domingo, 24 de mayo de 2009
Pope2You, la web vaticana para jóvenes
“Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad”.
Con base a este tema, el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales impulsa esta nueva página web para jóvenes en 5 idiomas que contiene novedades en: Facebook, iphone, wikicath y el ya conocido Vatican youtube.
El presidente de este dicasterio vaticano, Monseñor Claudio María Celli resalta:
“El mensaje del Papa de esta ocasión está dirigido a todos por cierto, pero de una manera especial a los jóvenes, los jóvenes que el Papa llama de una manera muy simpática la generación digital, hemos pensado de hacer referencia, de utilizar las nuevas tecnologías para que este mensaje sea más conocido y difundido por los jóvenes en el mundo juvenil, es por eso que hemos pensado que era interesante tener un sitio, que también en su lema es muy juvenil: Pope2You”.
“Con Pope2You hemos intentado encauzar el deseo entre líneas del mensaje y de la acción del Santo Padre para no sólo hablarle a los jóvenes, sino también vivir con ellos la experiencia, hemos adaptado todos los medios posibles para los jóvenes: red social, facebook, telefonía móvil y el youtube visitado de los jóvenes y adolescentes”.
Además de acceder a video-noticias del Papa en Youtube, se podrán visualizar en la nueva aplicación iPhone realizada por H2onews y en Facebook será posible enviar tarjetas por email con fotos y mensajes del Papa.
“Tratamos de usar estas nuevas tecnologías para tratar de crear nuevas formas de relaciones con los jóvenes para que usen este modo concreto del deseo del Papa, que quiere hablarle a la juventud para transmitir el mensaje de esperanza y alegría”.
Pope2You da las herramientas a la juventud para poder dar a conocer la persona y mensajes de Benedicto XVI.“El Papa es mucho más querido y mucho más apreciado que la imagen que los medios de comunicación transmiten, por eso el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales no está haciendo nada extraordinario sino que está ayudando a los jóvenes, ya que aman al Papa, que lo conozcan, lo escuchen con atención, sólo les ayudamos, les damos una mano para darlo a conocer”.
Tomado de http://www.h2onews.org/
Sri Lanka: ONGs denuncian secuestros de niños en campos de evacuados
...contra los ‘Tigres para la Liberación de la Patria Tamil’ (LTTE). La denuncia fue difundida hoy por la coalición de organizaciones no gubernamentales ‘Stop the Use of Child Soldiers’ (’Detengan el uso de Niños Soldados’). Según la organización, “en la zona de Vavuniya, grupos de paramilitares tamiles aliados del gobierno central han tenido libre acceso a los campamentos”, con el resultado de que “el secuestro de niños, incluso de menos de 12 años, es utilizado como instrumento de chantaje contra sus familias”. En otros casos, según la entidad, “menores considerados aliados de las LTTE fueron capturados para ser interrogados o para que revelaran su conexión con los ‘Tigres’”. Mientras tanto, siguen generando temores las condiciones de los cerca de 280.000 evacuados a causa de los combates, que según la ONU habrían causado la muerte de más de 7.000 civiles desde enero. Según cálculos de la ONU, en 27 años de guerra, los muertos podrían alcanzar números cercanos a los 100.000. Esta mañana, el Comité Internacional de la Cruz Roja anunció una suspensión temporal de las ayudas en el campo de desplazados de Vavuniya, el mayor del noreste con 130.000 personas. La interrupción, informó la entidad internacional, es consecuencia de las excesivas restricciones impuestas por el gobierno de Colombo a los trabajadores humanitarios que quieren socorrer a los civiles. “La Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias –dijo la portavoz Mónica Zanarelli– deploran esta situación inaceptable que nos ha forzado a interrumpir la distribución que está teniendo repercusiones sobre miles de nuevos desplazados que hasta poco han padecidos indecibles sufrimientos en las zonas de guerra”. En la misma dirección se orientan las críticas de la organización humanitaria Oxfam, para la cual la prohibición del gobierno para el ingreso de suficiente personal y vehículos en los campamentos hace imposible la distribución de ayudas. “Los campamentos –denuncia la organización en una nota– son extensos, algunos abarcan miles de acres, y sin vehículos no podemos asegurar comida, medicinas o material sanitario a las personas que ya dependen totalmente de ayudas externas”. A pesar de los llamados, difundidos incluso por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que mañana debería llegar a Colombo para una visita de dos días a los campamentos de refugiados, el gobierno central no ha permitido aún al personal humanitario el acceso incondicional ni siquiera a la llamada ‘zona de seguridad’, establecida oficialmente para que allí se pudieran refugiar los civiles que huían de los combates, pero que en los últimos días ha sido escenario de violentos combates contra los LTTE.
Por el placer de la lectura
POR EL PLACER DE LA LECTURA:
El escrito adjunto va firmado por José Luis Sampedro, escritor.
POR LA LECTURA
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos... Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:a) obtiene algo a cambio.b) es objeto de una sanción.Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!J.L. SampedroSi estás de acuerdo, pásalo... Por el placer de la lectura.
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos... Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:a) obtiene algo a cambio.b) es objeto de una sanción.Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!J.L. SampedroSi estás de acuerdo, pásalo... Por el placer de la lectura.
Las empresas, contra el cambio climático
En unos días se reúnen en Copenhague representantes de 800 empresas de todo el mundo para hablar de cómo combatir el cambio climático desde el sector empresarial y buscar consensos para presionar a la clase política. Se trata de la Cumbre Empresarial Mundial sobre Cambio Climático, a la que también asistirá el responsable de la ONU, Ban Ki-Moon; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; y personalidades como Al Gore. Del encuentro saldrá un comunicado conjunto que se tendrá en cuenta en la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima prevista para diciembre de este 2009.En la reunión de estos días de Copenhaguen también participarán entidades sociales, como Intermón Oxfam que advierte que el sector privado es “un cajón de sastre” donde hay compañías líderes en la lucha contra el cambio climático, pero también otras que “buscan excusas y lagunas jurídicas”. Según Intermón, el encuentro de empresarios debería acabar con el compromiso de reducir, para el año 2050, hasta el 80% de las emisiones respecto a los niveles de 1990, y exigir inversiones en los países en desarrollo para que puedan comprometerse en esta causa. Temas que aparecen en la letra pequeña, como los derechos de propiedad intelectual, serán también importantes para lograr acuerdos efectivos.
Camerún. En Yaundé firman acuerdos económicos con Francia
Es fundamental el acuerdo en materia de seguridad, con la sustitución de un acuerdo del 1974 y la confirmación de París como principal proveedor de instrumentos militares. Junto al presidente Paul Biya, el primer ministro francés firmó también un documento marco que se propone reglamentar los flujos migratorios que provienen del país africano. Según los diarios de Yaundé el acuerdo está en línea con la concepción del gobierno francés de “una inmigración seleccionada” que privilegia a los “talentos”. Pero durante el encuentro Biya subrayó que el fenómeno migratorio se alimenta de las dificultades y los desequilibrios. “Nuestras economías –afirmó el jefe de estado- ya no pueden proponer trabajo a los jóvenes, que son cada vez más numerosos". En Yaundé se firmó también un acuerdo de cooperación que preve financiaciones francesas por un total de 100 millones de euro cada año. Entre hoy y mañana Fillon tendrá una serie de encuentros de alto nivel en Nigeria, segunda y última etapa de su viaje africano.