Hemos pensado que, coincidiendo con el comienzo de la Cuaresma, podríamos reflexionar algo en común, algo que nos uniese en el camino de preparación a la Pascua.
No pretendemos señalar ningún concepto nuevo, ni doctrinal. Son reflexiones espirituales que nos pueden ayudar a caminar juntas.
Esta reflexión ha sido realizada por el grupo secular de España y la compartimos con toda la familia:
CUARESMA : TIEMPO DE CONVERSIÓN
CONVERTIRSE es querer dar un “ cambio profundo” para ir adaptando la vida a las propuestas que Jesús nos hace en el Evangelio, para que nuestra vida sea, “más humana” y responda mejor a lo que somos y a lo que estamos llamados a ser. Porque convertirse supone un cambio personal, un ir hacia algo mejor. Por eso ponerse en un estado de conversión es un gesto arriesgado, porque significa que creemos tener la capacidad y la voluntad de ser mejores. De hecho, la conversión nos hace vivir en un estado permanente de crecimiento humano, porque nos ayuda a ir liberándonos de todo aquello que nos podría deshumanizar y deteriorar.
Convertirme, no es un esfuerzo para evitar el abismo; es lanzarme a la conquista de las cimas.
Convertirme, no es un lamentar el pasado, sino, empezar cada día de nuevo, a pesar de las caídas e infidelidades del pasado.
Convertirme, no es decir “NO” al pasado, que no puedo cambiar. Es decir “SI” a la vida nueva que hoy se me ofrece.
Convertirme, es acoger el amor y la esperanza en nuestro interior y mirar con esos mismos ojos al resto de la humanidad.
Convertirnos, es convencernos de los valores de uno mismo, creer en Dios, en los otros y en la riqueza de la vida y el amor.
LA CUARESMA ES UN TIEMPO DE RECONCILIACIÓN Y COMUNIÓN.
ES UN TIEMPO EFICAZ PARA MI “CRECIMIENTO HUMANO Y CRISTIANO”, VIVIDO A LA LUZ DE JESÚS RESUCITADO.
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