El Magnificat está recorrido por un dinamismo pascual. Lo mismo que en otros himnos bíblicos, nace de una experiencia de paso, de tránsito, de transformación (es eso lo que sig¬nifica en hebreo la palabra pascua). Los personajes que suelen entonarlos son, con frecuencia, mujeres cuya si¬tuación inicial era de negatividad y desolación pero a quienes la acción de Dios ha cambiado la suerte y se han convertido en «mujeres canto¬ras»: la Biblia al recordarlas, nos ha dejado las palabras de júbilo más hermosas, los himnos más entusias¬mados, las expresiones más gozosas y radiantes.
MariaMagnificat (1)
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